Veremos, veremos, si el equipo sigue aguantando al club
es, además, la esencia de la Escuela de Barcelona (de preparación física) que, como la de cine o la de arquitectura, es diferente y provocadora. Cualquier persona con un mínimo de formación o capacidad de análisis lo puede entender. ¿Cómo explicas que un grupo de enanos’ dedicados al fútbol, que serían rechazados en cualquier cantera de élite del mundo, dominara durante…
……”es, además, la esencia de la Escuela de Barcelona (de preparación física) que, como la de cine o la de arquitectura, es diferente y provocadora. Cualquier persona con un mínimo de formación o capacidad de análisis lo puede entender. ¿Cómo explicas que un grupo de ‘enanos’ dedicados al fútbol, que serían rechazados en cualquier cantera de élite del mundo, dominara durante 10 años el fútbol? No queda otra que ser más hábil, más listo, más escurridizo, más imprevisible… Florentino vende lo contrario: lo metabólico, la resistencia, la NASA, los marines…Realmente lo que hace ‘Flo’ es comprar Porsches Cayene de 500cv… Te lo vuelvo a subrayar: ganaremos la liga porque entrenamos todos los días, eso contrarresta la calidad del Real Madrid donde, además, las hienas se van a fagocitar unas a otras hasta que no queden ni los huesos”.
“Debemos hacer pedagogía y que se entienda que hay también gente en el fútbol que lleva media vida formándose para marcar diferencias, que tienen doctorados, que no paran de investigar las mejores soluciones como hace un arquitecto o un médico aunque vayan en chandal. No se trata de creerse más que nadie, no, ¡ni hablar!, se trata de reivindicar una profesión que estaba denostada, donde había que pedir perdón por ser preparador físico, fisioterapeuta, recuperador, masajista, utillero…”
Apuesta, Emilio, apuesta
“Rafa Nadal, Emilio, sin Joan Forcades detrás (su preparador físico de toda la vida) hubiese sido totalmente imposible, repito, totalmente imposible, que hubiera aguantado 20 años en la élite y ganado 22 Grand Slam. Hay un grupo de profesionales reducido en el deporte de élite capaz de marcar las mismas diferencias que un oncólogo que salve la vida a un paciente con metástasis, un abogado que te libre de la ruina o un arquitecto que evite que tu casa se derrumbe por aluminosis. Tenemos los pies en el suelo porque sabemos lo difícil que es hacerlo todos los días. Pero, créeme, Emilio, yo te recomiendo, si puedes, que apuestes 230 euros a que ganamos la Liga y, a finales de mayo, te darán 1.000”.
Flick y Thiago, en el entrenamiento de este jueves en Sant Joan Despí. / FCB
Yo tengo amigos ahí, en las catacumbas de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, que creen, ciegamente, no solo en la personalidad, experiencia, profesionalidad y conocimiento de Hansi Flick, sino en las decenas de personas, de técnicos, de profesionales y de especialistas que forman el equipo que, ahora, acaba de reforzar Thiago Alcántara.
Anoche, antes de ponerme a escribir, repase todos sus mensajes de agosto del pasado año, muchos, un montón, y volví a pensar que fui el ser más tonto que existe sobre la capa del cielo (sé que hay mucha gente que lo piensa desde hace años) al no hacerle caso y no apostar. El consejo, lo juro, me lo dio a las 16.48 horas del 25 de agosto de 2024.
La cosa es que me parece que esto, de momento, va de otra cosa. No me parece que el equipo del Barça sea, este año, tan bueno o mejor que el del año pasado. No. Ni siquiera los refuerzos me parecen de enorme nivel. Y, encima, no está Iñigo Martínez, que era quien marcaba la línea. Ni Ter Stegen, el capitán. Y, encima, ha aparecido Lamine Yamal (casi) en pleno apogeo (o eso cree él, equivocadamente), que puede provocar un enorme desequilibrio en esa plantilla.
Mosquea mucho, hace dudar, que las dos grandes estrellas del Barça compartan opiniones enfrentadas ante la denuncia de los egos de Flick: Pedri, le da la razón al entrenador y Lamine Yamal se la quita. Miau.
Miren, hubo un entrenador de Primera, caído ahora en desgracia, que me contó un día que cuando un entrenador detecta un problema en el seno del vestuario, busca la manera de solucionarlo. Primero, llama la atención a todo el grupo. Si continúa el problema, llama en privado a los capitanes y les pide ayuda. Si sigue el conflicto, se reúne con el o los que cree que provocan el problema. Y, finalmente, si no logra solucionar el tema, un día lo suelta en público en una conferencia de prensa y ya se apañarán.
Y le importa poco que se arme la de Dios es Cristo, porque él lo que quiere es que se solucione ese problema. Y ese ha sido el (viejo) truco utilizado por Flick, harto de detectar egos que pueden viciar, dañar, estropear y/o frenar la progresión del equipo.
Vigilando a Lamine
Lo malo, lo peor, lo sospechoso, lo mosqueante y preocupante es que las dos grandes, grandiosas, estrellas del equipo se contradicen al respeto. Pedri le da la razón a Flick (“antes íbamos todos a una, como un equipo y, ahora, no”) y Lamine Yamal dice que “eso de los egos no es cierto”.
Estamos en un momento crucial de la temporada aunque parezca que esto solo hace que empezar. El Real Madrid ya se ha escapado. Les recuerdo que ni el Real Madrid ni el Barça van a perder 12 partidos (el año pasado, los dos perdieron 6 encuentros cada uno).
Lamine Yamal, en una imagen promocional. / NESTLÉ.
El Barça fue incapaz de completar el 9 de 9, dados sus primeros rivales. Es más, los tres partidos han sido un fiasco. La plantilla, Flick y su equipo de trabajo no saben ni donde viven, ni donde juegan, ni qué será de ellos mañana. Y, encima, repito, el ‘mister’, al que no se le puede criticar, dice que hay demasiados egos en el vestuario.
No va a ser fácil que Flick saque el mismo rendimiento, es decir, un rendimiento espectacular, como hizo el año pasado de todos sus futbolistas. Solo hace falta ver el inicio de Raphinha o Lewandowski. Y, sobre todo, evitar que Lamine Yamal, que ya empieza a creerse el ‘rey del pollo frito’, se le suba a las barbas.
Fui muy tonto y no aposté los 230 euros que debí apostar en agosto del año pasado, pero, a día de hoy, lo siento pero no me juego ni un euro a que este equipo se pasee por Europa, que es, dicen, su objetivo prioritario, ni siquiera por LaLiga.