¿Va a quedar en una simple regañina del Ayuntamiento y los Bomberos la chapuza del Camp Nou?
Lo recuerdo muy bien y lo recuerdo porque llamé a varios de mis colegas (importantes) para repetirles lo que llevo días, semanas y meses, pronto hará un año, diciéndoles: os están engañando. Es evidente que la engañifa acabará algún día, después de millones y millones de pérdidas y, por descontado, de toneladas de escombros de imagen, prestigio, reputación y credibilidad.Seguir leyendo….
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Lo recuerdo muy bien y lo recuerdo porque llamé a varios de mis colegas (importantes) para repetirles lo que llevo días, semanas y meses, pronto hará un año, diciéndoles: os están engañando. Es evidente que la engañifa acabará algún día, después de millones y millones de pérdidas y, por descontado, de toneladas de escombros de imagen, prestigio, reputación y credibilidad.
Era el 4 de septiembre y vi en las webs de muchos medios barceloneses a la presidenta de Limak, Ebru Özdemit, la misma que hace más de un año invitó y encandiló a un montón de prestigiosos periodistas económicos barceloneses para que viesen, en Estambul, el poderío de la constructora que iba a reconstruir más mejor, más barato y más rápido el Spotify Camp Nou.
Allí aparecía ella, sentada en el banquillo de Hansi Flick, proponiendo en su Instagram un clamoroso “¿jugamos?”. Otra imagen era sobre el césped con un sugeridor “el mejor equipo constructor para el mejor equipo de fútbol”. Y, por descontado, una despedida de ese hilo mágico en la nube fue con un “estoy muy emocionada”.
Me quedé perplejo de que, de nuevo, mis colegas se tragasen semejante sapo envenenado, falso, engañoso, ficticio. Es verdad que se trataba, por descontado, de otra nota de prensa del club y que la visita fue sin derecho a preguntas, ¡faltaba más!
Se acabaron las especulaciones sobre el regreso al Spotify Camp Nou. Ya nadie se cree los deseos de Laporta, por más ruido e insultos que promuevan las redes. El Ayuntamiento de Barcelona y los Bomberos han dejado claro, cristalino, que, de momento, allí no se puede jugar.
Cómo iba a responder la señora Limak a todo el desastre que ha provocado su compañía con la complicidad de Joan Laporta, Rafa Yuste, Ferrán Olivé, Elena Fort, Joan Sentelles, Alejandro Echevarría y Enric Masip, el equipo médico habitual del Barça.
Recordé esa imagen cuando, de viaje a Motegi (Japón), pensé en la visita organizada por el nuevo DIRCOM del Barça para enseñar las exquisiteces del Spotify Camp Nou y, en la línea del profesor Xavier Sala i Martín, que ya debe estar preparando con mimo su intervención en la próxima asamblea para volver a convencer a los compromisarios de las bondades de unos números que se adivinan desastrosos, o, sin ir más lejos, en el pensamiento de Josep Bobé, pareja de la vicepresidenta culé, lanzarle el mayor de los pulsos al Ayuntamiento de Barcelona, sus técnicos e, incluso, a los mismísimos Bomberos.
Y, cómo no, como era de esperar, como llevamos anunciando cinco, va, seis, no más, de los observadores de esta tremenda chapuza y engaño, el Ayuntamiento, por fin, les afeó la situación, el estilo, las premuras y les abofeteó en público, recordandoles con caballerosidad y tacto que solo ellos y nadie más velan por la seguridad de sus socios.
Falta de seguridad
¿Es posible que Laporta y su séquito fuesen tan atrevidos como para pensar que, a las cuatro horas del paseo triunfal con la prensa, el Ayuntamiento les daría el OK? ¿En serio reina semejante ingenuidad y desconocimiento en ‘can Barça’? Pues sí, amigos, van de ese palo.
Es evidente, como contaron los Bomberos (ya no somos tres idiotas, tres bobos los que lo escribimos), que alguien se olvidó de pasear a la prensa, fotógrafos y videocámaras por lugares donde “se pueden detectar problemas en recorridos o vías de evacuación ante un presumible vaciado del campo y de entrada y salida de vehículos de emergencias, barandillas que no cumplen con la altura y escaleras mal acabadas o, por ejemplo, sin ir más lejos, en una de las salidas de evacuación hay estructuras de hormigón que no deberían estar allí”.
El Ayuntamiento y los Bomberos insisten en que el Spotify Camp Nou aún no es seguro. / JORDI COTRINA
Yo no les pido a las decenas y decenas de colegas que se creyeron todas las mentiras y engaños que, en los últimos meses ¡meses!, iba difundiendo la vieja y la nueva máquina informativa del club, que pidan disculpas. O sí. Pusieron en peligro su credibilidad por creerse todo lo que les contaban. Hubo, incluso, quien se planteó que los propios responsables del Espai Barça estaban engañando y mintiendo al presidente. bueno, el famoso video del ‘timbaler’del Bruc así lo demuestra.
Pero, miren por dónde, bendita casualidad, hoy se cumplen exactamente 300 días de que el Barça y Limak dejaron de cumplir su primer compromiso para regresar al Spotify Camp Nou. Hoy se cumplen 300 días del 29 de noviembre, día en que el Barça cumplió 125 años. Y, sí, hoy le cae el último millón de euros de penalización a Limak ¡y ya son 300! por no cumplir su compromiso, pese a la sonrisa desbocada de la señora Ebru Özdemit, aquel 4 de septiembre.
Y no creo, desde luego, que el bofetón, la ducha de agua helada, las toneladas de verdad y realidad que el Ayuntamiento ha lanzado sobre la casa sin techo del FCBarcelona, sobre los deseos no cumplidos de Joan Laporta y su séquito, puedan o deban caer en saco roto.
Pregunta: ¿Existe la posibilidad de que algún ‘soci’ demande al FCBarcelona por no cobrarle la penalización de un millón diario a Limak por no cumplir los plazos? Hoy son ya 300 días, 300 millones, de retraso.
Es el momento (tarea imposible para el nuevo DIRCOM) para que el presidente pida disculpas, reconozca sus errores en la parcela del Espai Barça, que son enormes, tremendos y costosísimos, y les cuente a los socios la verdad de todo este galimatías, pues, como ha quedado demostrado, por más que las redes escupan sobre el Ayuntamiento y algunos informadores (algunos), la chapuza, que, insisto, algún día se convertirá en un precioso estadio, es evidente.
Y solo un punto más. Volvamos a los 300 millones de euros de penalización. En esa comparecencia imposible, no estaría mal que Laporta contase si esa clausula existe y, si existe, ya tarda en reclamar, vía judicial, ese dinero a Limak (es evidente que, como ha sugerido Elena Fort, no hace falta esperar a que se acabe la ‘sagrada familia’culé, para accionar esa penalización) o, de lo contrario, reconozca que fue un farol más para distraer la atención del caos que se avecinaba. Y mantener anestesiado al ‘soci’.