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Un penalti en el añadido frustra la primera victoria del Girona
Tres minutos le sobraron al Girona en Vigo para dar un puñetazo en la mesa y responder de la mejor manera al nefasto comienzo de Liga. Ya veía la victoria en el horizonte el equipo de Míchel en un partido lleno de turbulencias encarado en la primera parte gracias a un gol del debutante Vanat, hasta que ocurrió la jugada maldita….

Tres minutos le sobraron al Girona en Vigo para dar un puñetazo en la mesa y responder de la mejor manera al nefasto comienzo de Liga. Ya veía la victoria en el horizonte el equipo de Míchel en un partido lleno de turbulencias encarado en la primera parte gracias a un gol del debutante Vanat, hasta que ocurrió la jugada maldita. Blind cometió penalti sobre Rueda y Cordero Vega no dudó en pitar penalti. Borja Iglesias no perdonó y frustró la victoria gerundense. Sabe mal, sí, está claro, pero este empate tiene que ser un primer paso para un Girona que ya puntúa y que en una situación de urgencia sacó la necesidad y el sentimiento. Y este Girona es el que debe de acercarse al de toda la temporada. Se tenía que mejorar y con brotes verdes no bastaba. Hacían falta puntos y, y este domingo se consiguió lo primero en un partido donde el equipo demostró saber sufrir. Mención especial para el goleador, Vanat, que ya empieza a justificar su inversión, y para el cuestionado Gazzaniga, el mejor del partido.
Había que sacudir el equipo y probar cosas nuevas. Con ingredientes nuevos de calidad como Vanat y Ounahi, Míchel no dudó en darles la titularidad. No hay tiempo para perder y tanto el ucraniano, en la punta de ataque, como el marroquí, en la mediapunta, debutaron de inicio. En defensa, Blind fue el encargado de sustituir el lesionado David López. Todo ello para intentar ofrecer un poco de luz en la oscuridad de este comienzo de temporada tan deprimente.
El inicio de partido habría estado muy diferente si Aspas hubiera acertado en la primera llegada gallega, al minuto y medio. No lo hizo y el protagonismo fue para el Girona. Mejor dicho, para Vanat, que llegó y besó el santo. Once minutos necesitó el ucraniano para recibir en el vértice derecho del área y clavar la pelota en la red en la primera oportunidad que tenía. Mejor imposible tanto para él como para el Girona, gracias a un Vanat que enseñaba un mostraba un instinto asesino que, con permiso de Stuani, no se vio durante toda la temporada pasada.
El partido de Gazzaniga
Después de unos compases iniciales frenéticos con una presión altísima del Celta, que forzaba a menudo el error de los jugadores gerundenses, el gol serenaba un poco el ritmo de partido. A pesar de la ventaja, Míchel, muy nervioso, no lo veía claro desde el banquillo. Más allá de momentos interesantes y productivos con la pelota, el peso del partido lo llevaba un Celta que a medida que se acercaba la media parte apretaba el acelerador. Y de qué manera. Jutglà tuvo tres ocasiones bastante claras para haber podido empatar el partido. Gazzaniga lo evitó con una muy buena parada en la primera parte, mientras que las otras dos se fueron lamiendo el palo. El Girona sufría viendo cómo el Celta aprovechaba los espacios que dejaba entre Witsel y los centrales, y era capaz de combinar con mucho de peligro. Le faltaría el acierto y los de Míchel lo celebrarían para llegar a la media parte por delante en el marcador.
La reanudación comenzó igual que la primera parte, con un buen susto para la portería de un Gazzaniga que volvió a ser providencial para parar un chut seco de Jutglà. El Girona volvía a estar cerrado en su área viendo cómo los gallegos fluían en el juego sin efectividad, pero con la sensación de que el partido se haría muy largo. Gazzaniga volvería a aparecer para frustrar el Celta con otra gran parada a Mingueza.
El Girona respondería al asedio local sacando la cabeza en un par de contragolpes de Vanat, primero, y Portu, después, que resolvió el portero Radu. Llegarían más para hacer el segundo ante un Celta que se había lanzado al ataque en busca del empate y dejaba muchos espacios atrás. El aroma de victoria se sentía y el banquillo gerundense casi la celebraba hasta que llegó la jugada desgraciada en la que Blind cometió penalti sobre Rueda y, ya en el añadido, Borja Iglesias no perdonó. Se escaparon dos puntos, sí, pero también se ganó.
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