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Un gran Girona empata ante el Betis en la fiesta de Isco

Ni siendo un equipo atrevido y valiente, ni con muchos minutos de buen fútbol con el marcador a favor, el Girona pudo llevarse la victoria del campo del Betis. Era muy difícil, sí, está claro, pero estuvo muy cerca y se escapó, otra vez, por un detalle controlable. Un cabezazo de Valentín Gómez tras la salida de un córner dejó sin…

Ni siendo un equipo atrevido y valiente, ni con muchos minutos de buen fútbol con el marcador a favor, el Girona pudo llevarse la victoria del campo del Betis. Era muy difícil, sí, está claro, pero estuvo muy cerca y se escapó, otra vez, por un detalle controlable. Un cabezazo de Valentín Gómez tras la salida de un córner dejó sin victoria al Girona en La Cartuja en uno de los mejores partidos de la temporada de los de Míchel. Un error letal de marcaje que redujo a un punto un botín que, con un poco más de acierto, podrían haber sido tres. Por ocasiones y llegadas, incluso se lo mereció. Una mejor definición de la última jugada, cómica, de Asprilla, habría podido dar el triunfo al conjunto gerundense. A pesar de la sensación de haber podido ganar, el punto tiene que permitir dar continuidad a la línea creciente mostrada contra el Alavés. Y el próximo domingo llega el Real Madrid a Montilivi.

Con la intención de mantener la estela de las buenas sensaciones que dejó el partido contra el Alavés, tanto en cuanto a imagen y actitud competitiva como, sobre todo, por el resultado, el Girona se plantaba en la Cartuja con la intención de hacer saltar la banca y arañar algo positivo. Un objetivo de lo más complicado viendo el potencial de los andaluces y la fragilidad de los de Míchel. Una debilidad futbolística agraviada en este parón por las bajas por lesión de Portu, para toda la temporada, y de Blind. Todo ello un reto de altura para un equipo que, eso sí, tenía la intención de dar el paso adelante necesario para elevarse y pisar tierra firme antes de recibir al Madrid. Para intentarlo, Míchel formó con el once más de gala posible con el único cambio, forzado, de Rincón por Blind. Esto hizo que Arnau pasara al eje de la defensa junto a Vitor Reis. En ataque, había que encomendarse a la magia de Ounahi y la inspiración de Vanat. Y, sobre todo, morder y no cometer errores en defensa ante jugadores del talento de Antony, Riquelme, Fornals y compañía.

Ounahi y Bryan Gil, incisivos

Con 30 segundos hubo suficiente para ver las intenciones del Girona cuando Tsygankov estuvo a punto de abrir el marcador después de una buena jugada de Bryan Gil por la izquierda. Sí, Antony, casi en la segunda jugada siguiente, se plantó solo ante Gazzaniga y también habría podido hacerlo pero ha remató a las nubes. El intercambio de golpes iniciales quedó en un combate nulo en una primera parte divertida y, muy seria futbolísticamente hablando, por parte del Girona. Porque los de Míchel fueron protagonistas con la pelota y volcando el juego hacia la banda izquierda, donde Àlex Moreno, Bryan Gil y Ounahi hacían un tres contra uno a Bellerín, llegando con peligro. Y por aquí, con Antony descolgado sin ayudar su lateral, fue por donde el Girona encontraría petróleo. Un tuya-mía entre Ounahi y Bryan Gil acabó con el pase de la muerte hacia Vanat, que no perdonó.

El Girona encontraba premio al buen trabajo y se avanzaba en La Cartuja. Con la intensidad que tocaba, los gerundenses estaban cómodos. Robaban y evitaban que el Betis pudiera hacer contraataques, uno de sus grandes fuertes. Aun así, lógicamente los andaluces pisarían el área de Gazzaniga. Arnau, en una gran acción defensiva, evitaría el peligro antes de que el portero gerundense salvara un chut colocado de Lo Celso y que el mismo argentino rematara al exterior de la red en la última jugada de la primera parte. Eso sí, la más clara antes de la media parte volvió a ser para el Girona, cuando Tsygankov, solo ante Valles, no supo superarlo mientras los hinchas locales ya se veían con el 0-2 al marcador.

Valiente y atrevido, al Girona solo le había faltado el segundo gol. Lógicamente, no había nada hecho y tocaría sufrir para mantener la ventaja. De hecho, Pellegrini miró de cambiar el signo del partido haciendo entrar a Ruibal, Amrabat y Abde y, está claro, en seguida el Betis encerró al Girona en su campo. Un par de intentos de Antony y una tijera de Chucho Hernández ante un Girona que habría podido cerrar el partido en un contraataque que Bryan Gil, con todo a favor, no supo resolver.

Encerrados detrás y viendo cómo el Betis iba sacando figuras, tocaba ser inteligente y no buscar el segundo gol con inconsciencia. Lo haría el Girona que, a pesar de que parecía que tenía el partido controlado, sería castigado, otra vez, en una acción a pelota parada. Valentín Gómez remató de cabeza un córner servido por Antony ante la desesperación de Míchel que veía cómo, otra vez, su equipo encajaba gol con una pelota aérea.

El Betis, con el 1-1, estaba ya liderado por un Isco que volvía a jugar 106 días después de su lesión. Su club, además, anunció la renovación del centrocampista hasta 2028. Los béticos iban con todo. Tanto que Antony entró con una fuerza excesiva a Roca y vio la roja directa, a instancias del VAR. El tiempo añadido, con un hombre más, fue desesperante para los aficionados del Girona, viendo cómo sus delanteros no supieron resolver ninguno de los contraataques que tuvieron. Especialmente uno de Asprilla, que no supo qué hacer con la pelota. Habría sido demasiado bonito.

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