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Un Espanyol con dos caras se lleva un punto de Anoeta
La felicidad no pudo ser completa para el Espanyol. Después de la sensacional remontada lograda ante el Atlético en el estreno en Cornellà (2-1), todo se puso de cara para los pericos en San Sebastián para sellar su primer pleno en las dos jornadas iniciales desde 2008. Estuvo cerca ese 6 de 6, pero al final se escaparon dos puntos en…
La felicidad no pudo ser completa para el Espanyol. Después de la sensacional remontada lograda ante el Atlético en el estreno en Cornellà (2-1), todo se puso de cara para los pericos en San Sebastián para sellar su primer pleno en las dos jornadas iniciales desde 2008. Estuvo cerca ese 6 de 6, pero al final se escaparon dos puntos en una segunda parte en la que se esfumó la renta de los hombres de Manolo González (2-2).
Analizando fríamente la situación, cualquier perico habría firmado contar con 4 puntos después de medirse con el Atlético y la Real Sociedad en el inicio de Liga. Es una cifra notable teniendo en cuenta la entidad de los rivales y las penurias de un equipo que salvó el cuello el curso pasado en la última jornada. En Anoeta pudo llevarse el triunfo, pero también sufrió en el tramo final para evitar una derrota que habría resultado muy dolorosa.
Tres cambios
Animado por la gran segunda parte del estreno de Liga, el Espanyol partió en Anoeta con tres cambios respecto al debut. Miguel Rubio suplió a Calero en el eje central, mientras Pere Milla y Dolan entraron en lugar de Terrats y Jofre. Pronto llegó el primer susto para los pericos, pero Dmitrovic se mantuvo firme ante Marín a los 23 segundos. Barrenetxea y Kubo también inquietaron a los catalanes, que encontraron el premio con su propuesta volcánica habitual.

Manolo González, este domingo en Anoeta. / Javier Etxezarreta / EFE
Un contragolpe de libro iniciado por Dolan –qué fantástica pinta tiene este fichaje- acabó con un preciso cabezazo de Pere Milla tras centro de Roberto (m. 10). Tomaba ventaja el cuadro de Manolo y tocaba multiplicar esfuerzos ante un rival que se volcó en busca del empate sin demasiadas ideas. Un zurdazo de Expósito estuvo a punto de significar el segundo para un Espanyol sin complejos que halló de nuevo una rendija en un balón a Roberto. El cordobés, siempre productivo, provocó un penalti por agarrón del ingenuo Jon Martín.
«El punto no es bueno después de ver el partido. Nos vamos jodidos, hemos rozado la victoria»
Resbalón de El Hilali
Remiro adivinó el disparo de Puado, pero Aramburu entró en el área antes de tiempo y el VAR otorgó una segunda oportunidad al capitán perico. La reventó por el centro el punta y el Espanyol se marchó al descanso con un 0-2 maravilloso. Todo iba viento en popa para los pericos hasta un resbalón decisivo de Omar el Hilali que propició el tanto de Barrenetxea a media hora del final. No había hecho nada la Real para meterse en el partido, pero la desastrosa acción del lateral animó a los donostiarras.

Puado bate a Remiro en el lanzamiento de penalti repetido. / Javier Etxezarreta / EFE
El panorama se complicó para el conjunto de Manolo, que tenía un triple cambio preparado en la banda cuando Óskarsson firmó las tablas. El buen trabajo del Espanyol se fue desvaneciendo, el balón apenas duraba en las botas de los pericos y la Real acarició el tercero en disparos de Brais y Barrenetxea que despejó como pudo Dmitrovic.
La inercia no podía ser más negativa para los pericos, pero el cuadro catalán supo sufrir, puso todo el corazón posible y tuvo, incluso, una última ocasión que Puado que no supo culminar. «El punto no es bueno después de ver el partido. Nos vamos jodidos, hemos rozado la victoria», resumió Manolo.
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