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Un clásico al que hay que ponerle «cabeza y corazón»: el Barça busca revancha ante el Madrid
Hay ganas de revancha. El vestuario del Barça tiene claro que lo que sucedió la temporada pasada no puede volver a repetirse. Por ello, la conjura es máxima para el clásico contra el Real Madrid de este sábado (16.00 h, DAZN) en Montjuïc.Seguir leyendo….
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Hay ganas de revancha. El vestuario del Barça tiene claro que lo que sucedió la temporada pasada no puede volver a repetirse. Por ello, la conjura es máxima para el clásico contra el Real Madrid de este sábado (16.00 h, DAZN) en Montjuïc.
La realidad es que el Barça, si miramos el histórico con el Real Madrid, es tremendamente superior. 18-1 a favor de las azulgranas, que quieren redimirse de esa única derrota, justo en el último clásico, que tanto ha escocido en el vestuario. Este será el 20º Clásico que se dispute desde que el equipo blanco creó su equipo femenino y, pese a que en un inicio las madridistas estaban a años luz, esta distancia cada vez ha ido recortándose. «Lo de la distancia os lo dejo a vosotros porque es cosa vuestra, nosotros nos centramos en que el equipo lo haga lo mejor posible”, argumentaba Pere Romeu antes del Clásico.
Este año, con la llegada de un nuevo entrenador a la capital española, Pau Quesada, es cierto que ha necesitado de tiempo para terminar de encajar. Las primeras jornadas no fueron buenas y la revolución que se esperaba con el relevo de Alberto Toril parecía más bien un intento que no una realidad. Si embargo, el equipo de Quesada se ha repuesto. En competición europea están haciendo un buen papel (empataron en el añadido en el último partido contra el Paris FC esta misma semana) y llegan al Clásico con la mejor de las sensaciones. Además, si en Barcelona la derrota aun escuece, en Madrid la victoria del año pasado en el mismo escenario les da un extra de positivismo.
«Hay que jugar con la cabeza además de con el corazón”, confesaba Pere Romeu antes del duelo. La realidad es que en Can Barça la derrota de marzo de este mismo año está presente. Fue la primera ocasión donde el conjunto blanco las vencía (con polémica arbitral a favor del Real Madrid incluida) y dolió. «El equipo ha madurado, ha mejorado. Tenemos una posesión más estable, nos contraatacan menos, presionamos con más valentía y apenas regalamos ocasiones. Todas las futbolistas están en un momento muy dulce», expresó el entrenador azulgrana, que no tuvo reparos en confesar que tiene «muy clara la alineación» para este sábado.
Baja azulgrana muy sensible
Quien seguro no podrá saltar al césped es Patri Guijarro. La centrocampista es una de las pocas jugadoras que aún quedan en la enfermería azulgrana, que este inicio de temporada ha tenido más actividad de lo normal. La de Palma aún está recuperándose de la fractura de estrés en el hueso escafoideo del pie derecho y se perderá el Clásico. La baja es dolorosa para el Barça. Guijarro es el centro del equipo, el cerebro, y sin ella las azulgranas están notando su ausencia. «Todo el mundo sabe que es imposible cambiar a Patri porque es única. No sé cómo lo hace, pero es mágica cada vez que está en el campo«, confiesa Caroline Graham Hansen antes del partido. Su lugar lo están ocupando o Laia Aleixandri, por quien apunta que apostará el técnico azulgrana pese a su perfil de central, o Clara Serrajordi, la joven promesa de La Masia que continúa adaptándose al primer equipo mientras ya deslumbra.
Ganas, sí, pero la sobreestimación es algo a evitar. «Los excesos en la vida no son buenos. Se ha de jugar con el corazón y con la cabeza. En los clásicos eso es muy importante. Yo no recuerdo clásico que se haya jugado a medio o sin tener unas ganas absolutas de hacer las cosas bien. Que nuestras futbolistas digan que tiene aún más ganas es algo muy positivo para nosotras», añade el técnico azulgrana, que se va a centrar en charlas individuales que no en un emotivo discurso antes del encuentro. Poner cabeza en un momento donde las ganas de revancha son claras y notorias. Porque el vestuario del Barça no perdona y mucho menos olvida. Las hirieron en su casa, en Montjuïc hace pocos meses, y llevan ese tiempo queriendo devolver el golpe.
