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Resulta que, al final, escucharlas lo era todo; por Laia Bonals

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que dábamos igual. En que la voz de una mujer era imperceptible o se nos silenciaba por el mero hecho de no ser hombre. Molestábamos más que otra cosa, éramos percibidas como aquellas que se quejaban porque sí, por gusto. Esto está cambiando, con el tiempo, aunque no de manera unificada. Aún hay muchas…

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que dábamos igual. En que la voz de una mujer era imperceptible o se nos silenciaba por el mero hecho de no ser hombre. Molestábamos más que otra cosa, éramos percibidas como aquellas que se quejaban porque sí, por gusto. Esto está cambiando, con el tiempo, aunque no de manera unificada. Aún hay muchas mujeres que viven silenciadas u obviadas, pero se están dando pasos para que esas barreras de rompan.

Cuando Alexia Putellas tuiteó lo que acabó por convertirse en un clamor mundial, no éramos conscientes (ni ella misma) de todo lo que iba a desencadenar. La madrugada del martes, una pieza más del dominó cayó. ‘#SeAcabó: Diario de las campeonas’, documental de You First Originals, ganó el Emmy a mejor documental deportivo del 2025. No solo han escuchado sus voces, sino que se le han dado el espacio que merecen.

Nuestra historia siempre la han contado los hombres. Desde siempre, ellos han construido el imaginario colectivo. Por eso, que un equipo de futbolistas cambie la historia es de justicia poética. En un terreno que ellos siempre han querido mantener como propio, en un momento en que parecía que una vez más la vivencia de una mujer, de Jenni Hermoso, iba a quedar sepultada por lo que «siempre había sido así». Pues ya no. Para suerte de todas, el Se Acabó no solo ha obligado a que muchos estamentos, entre otros la Federación Española de Fútbol, se vean reflejados en un espejo donde no les gusta lo que ven. También ha empoderado a muchas mujeres para decir basta.

Y es que Joana Padrós, la directora del documental, y su equipo sabían que estaban en el lado bueno de la historia. Escucharlas, darles un altavoz, y dejarlas contar su historia. Lo vivido en aquella celebración del Mundial, en los días y meses posteriores. Dieron espacio a contar el miedo, las presiones, la incertidumbre.

La violencia contra la mujeres sigue existiendo, y eso no lo cambiará un documental, pero ver cómo ellas lucharon y se mantuvieron pese a todo da fuerza a muchas otras a identificar su realidad y no rendirse.

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