Connect with us

Deportes

Poniendo a prueba el amor, por Enrique Ballester

Hasta hace poco, mi hijo me pedía opinión sobre todo. Ver un partido de fútbol con Teo exigía un amplio conocimiento. Preguntaba por todo. Si veíamos un Celta-Getafe, probablemente querría saber cuántos años habían estado en Primera, cuántos espectadores caben en el estadio y los puestos que ocupaban en la clasificación. También, la trayectoria profesional del lateral derecho y el volumen…

Hasta hace poco, mi hijo me pedía opinión sobre todo. Ver un partido de fútbol con Teo exigía un amplio conocimiento. Preguntaba por todo. Si veíamos un Celta-Getafe, probablemente querría saber cuántos años habían estado en Primera, cuántos espectadores caben en el estadio y los puestos que ocupaban en la clasificación. También, la trayectoria profesional del lateral derecho y el volumen de facturación del principal patrocinador (igual tanto no). Para no defraudar al niño y aprobar el examen, a menudo trataba de anticipar sus preguntas y tener preparadas las respuestas. Otras veces miraba Google a escondidas, en el teléfono. Cuando acababa con mi energía y le respondía algún «no lo sé», mi hijo hurgaba en la herida: «¡Vaya periodista!».

Ahora, a punto de cumplir 9 años, Teo está entrando en otra fase. Antes, además de preguntar en modo enciclopedia, me pedía la opinión sobre el juego: quién era bueno, quién era malo, quién era el mejor. Quién merecía ganar y por qué, qué estaba mal y qué estaba bien. Antes, insisto: antes. Ahora resulta que mi hijo ya tiene su opinión particular. Teo empieza a formarse un criterio propio. Hay que tener mucho cuidado con los criterios propios.

NEWCASTLE (United Kingdom), 18/09/2025.- Marcus Rashford (R) of Barcelona celebrates with teammates after scoring the opening goal during the UEFA Champions League league phase match between Newcastle United and Barcelona in Newcastle, Britain, 18 September 2025. (Liga de Campeones, Reino Unido) EFE/EPA/ALEX DODD

Los jugadores del Barça celebran un gol de Marcus Rashford en Newcastle. / ALEX DODD / EFE

Teo ya no me ve como un oráculo. Encima, ahora pocas veces vemos el fútbol juntos porque me suele pillar trabajando, así que al día siguiente, cuando sale del colegio, solemos comentar el partido. Este año, por vez primera, aporta su punto de vista. Justo en ese momento los hijos dejan de ser mascotas para ser de verdad hijos. Y ahí es donde se pone a prueba y emerge el verdadero amor, en la discrepancia.

Es fácil querer a alguien que te da siempre la razón y te escucha como si escuchara a una especie de Dios. No es tan fácil querer a alguien que dice «es que no chutan», y se ancla en la frase por mucho que le enseñes las estadísticas en Wyscout. No es tan fácil querer a un auténtico tribunero, pero lo quieres, porque es tu hijo. Aunque te lleve la contraria y no tenga ni idea de lo que habla, es tu hijo y lo tienes que querer igual.

Fuera de mi control

Como digo, casi nunca vamos al estadio juntos, así que escapa de mi control una rama fundamental en su educación futbolística. Teo suele ir al fútbol con mi familia política, así que debo andar con la máxima precaución. No solo eso, en las duermevelas me pregunto cómo serán los desconocidos que se sienten a su alrededor, qué cosas dirán y cómo se comportarán, y sobre todo cómo influirán en lo que Teo me dice después. Sin darme cuenta, le resto responsabilidad, y pienso que su análisis equivocado (a mi juicio) es culpa de los demás.

Cuando son pequeños, puedes proyectar lo que de mayores serán tus hijos, imaginar, y ahí es muy fácil idealizar. Querer a una proyección es muy fácil, pero no es la realidad. En la verdad hay equivocación, hay imperfección y nuestro hijo no es el mejor. También les pasaría a mis padres y les pasará a mis hijos, a la inversa, cuando descubran que soy un poco idiota. Nos tendremos que querer igual.

De alguna manera, ahora que lo pienso, los futbolistas son un poco nuestros hijos. Algunos se empeñan en poner a prueba nuestro amor, partido tras partido. A veces dudo, pero supongo que los tenemos que querer igual.

Suscríbete para seguir leyendo

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *