Pobre Eder Sarabia, nadie le ha explicado por qué ha subido el Elche
Mira que es buen tío. Mira que es buen, buenísimo entrenador, el tipo. Ya ves, ya tiene dos ascensos en su vitrina. Mira que es campechano, sincero, bondadoso, claro, honrado y, sobre todo, dice lo que piensa, lo cual, en pleno 2025, tiene un valor enorme.Seguir leyendo….
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Mira que es buen tío. Mira que es buen, buenísimo entrenador, el tipo. Ya ves, ya tiene dos ascensos en su vitrina. Mira que es campechano, sincero, bondadoso, claro, honrado y, sobre todo, dice lo que piensa, lo cual, en pleno 2025, tiene un valor enorme.
Pero, pobre chaval, no se entera de nada. Bueno, algo pilla, no nos engañemos, su teoría sobre por qué ha ascendido al Elche, tiene algunos visos de ser así, de ser cierta, me refiero, por supuesto, a ese agradecimiento que quiere expresarle al apóstol Santiago y su media peregrinación que, para ser deportista, podría hacerla entera.
El problema del divertido Eder Sarabia es que nadie le ha contado que, en efecto, le debe mucho al santo, pero no por el santo, que va, que va, sino porque Santiago no es más que el tesorero de la peña, de la tribu, que creó ‘el jefe’,Antonio Franco, nuestro auténtico apóstol, nuestro maestro, el hombre que nos convirtió a un montón de enfermos por la información en periodistas.
Antonio Franco y su hijo Andrés. / EL PERIÓDICO
Va siendo hora de que Eder se entere de que buena parte de las cosas buenas que le han pasado este año y, muy especialmente, el ascenso tiene su embrión, su tuétano, en esa peña que Antonio, un auténtico enfermo, no seguidor, no, enfermo del Elche, creó nada más dejarnos. Veamos, al ‘jefe’ le encantaba el Barça, el buen fútbol, pero se pirraba por el Elche. Su despacho se llamaba Altabix. “Ha dicho Antonio, que subas a Altabix” y allí ibas tú a recibir alguna que otra bronca “porque, Emilio, debemos estar haciendo una mierda de sección porque hace más de un mes que no me llama nadie cagándose en mí, algo debemos estar haciendo mal. Yo estoy aquí para parar las balas, así que poneros las pilas”.
Antonio sufría por el periodismo, pero más sufría por el Elche. Miren, su hermano Carlos, más hermano de él que mío (eso lo aprendí ya al nacer), y yo creíamos que éramos buenísimos a fútbol de botones, hasta que un día visitamos el auténtico Altabix, que era el campo de fútbol de botones que Antonio tenía en su casa, una tabla de formica impecable, con sus porterías de alambre y sus redes confeccionadas con esa telita tupida que se usa para bordar.
Las últimas palabras del ‘jefe’ fueron: “Sed buenos. Acordaros de mí, de vez en cuando. Y tú, cabrón, sobre todo tú, impide que el Elche baje y haz algo, anda, haz algo para que vuelva a Primera”
Pero lo gordo, lo grave, lo ofensivo, fue cuando Carlos y yo sacamos nuestros botones de los bolsillos de nuestra chaqueta y él apareció con el autobús del Elche, una caja de puros Montecristo, pintada como un bús. Sus botones llevaban la camiseta del Elche y el nombre de Re, Asensi, Marcial…era imposible ganarle, aquellos botones se desplazaban como Dembéle, driblaban como Lamine Yamal y goleaban como Mbappé.
Al ‘jefe’, en Elche, lo querían hacer presidente, pero él se resistía. Es más, cuando iba a Altabix, rechazaba el palco, aunque se abrazaba con todo el mundo. Yo jamás vi pasión de nadie por algo, ya ni siquiera por un equipo de fútbol, como la que tenía el ‘jefe’ por su Elche. Es más, todo el que rodeaba a Antonio, era del Elche. Muchos, por si acaso. Y hacían bien.
Diego Quiles, presidente del Elche, y Antonio Franco. / EL PERIÓDICO
Pronto hará cuatro años que se fue a crear esa peña de la que Eder jamás oyó hablar, pero que debería tenerla en cuenta sobre todo porque, sí, en efecto, gracias a ‘Plátano Baloo’, el apóstol se puso manos a la obra y, por fin, ascendió el Elche. A mí, la verdad, me ha sacado un peso de encima. Las últimas palabras, lo juro por lo más sagrado, que me dijo al oído, sin apenas voz, fueron cuando le pedí qué quería que hiciese por él: “Sed buenos. Acordaros de mí, de vez en cuando. Y tú, cabrón, sobre todo tú, impide que el Elche baje y haz algo, anda, haz algo para que suba a Primera”.
Hace bien Eder Sarabia en agradecerle al apóstol Santiago su mediación, pero ya llega tarde. Carlitos y Antonio hace ya un par de días que la están liando. Hay más gente por ahí arriba de fiesta, mucha. Solo una cosa más: Santiago le ha dicho al ‘jefe’ que ya ha hecho el milagro que, la próxima temporada, él se desentiende. Ya sabe que le toca al hijo de Sarabia. Fácil no lo tiene.
PD. No quisiera que tuviesen duda alguna, pero mi director, Albert Sáez, al que jamás vi pintarse la cara con los colores de su equipo, como hacía ‘el jefe’, ni lucir bufanda, ni camiseta, ni tener equipo de botones, ni desgañitarse animando a su equipo, disfrutaba, como todos, viendo feliz a Antonio cuando ganaba el Elche. Por eso he escrito este artículo. No teman por mí.