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No sé si es o se le parece, pero tiene toda la pinta de ser Leo Messi
Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Ustedes sigan pensando que yo exagero, pero tengan en cuenta que soy mayor y, por tanto, tal vez no me dé tiempo de comprobar que lo que digo se cumplirá.Seguir leyendo….
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Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Ustedes sigan pensando que yo exagero, pero tengan en cuenta que soy mayor y, por tanto, tal vez no me dé tiempo de comprobar que lo que digo se cumplirá.
Sé que suena a barbaridad y así me lo hace saber todo el mundo cuando digo que Lamine Yamal tiene toda la pinta (y más, lo siento, o no) de ser tan bueno, tan decisivo, tan incisivo, tan determinante, tan líder, tan icono, tan campeón, tan, tan, como el mismísimo Leo Messi.
Ahora resulta que insistir en ello es estar loco. Vale, pues estoy chiflado, pero chiflado del todo. Messi, a los 17 años, no era, ni de la risa, como es Lamine Yamal, ni había ganado lo que ya ha ganado este chico con el Barça y con España.
Solo tienen que ver, por ejemplo, el partido de hoy en campo del Espanyol. Es evidente que la manija estaba en manos de Pedri y De Jong, donde debe estar, pero el decisivo, el muchacho, el futbolista que mete miedo, que cuando paraba el balón algo iba a suceder (como siempre) fue, de nuevo, Lamine Yamal.
Lamine Yamal, lástima de ese pelo tan artificial, posiblemente fruto de alguna apuesta del barrio, no solo metió el golazo de Messi, ejecutado, sin duda, con la misma potencia, habilidad y destreza que el de la ‘Pulga’, idéntico, sino que le dio el segundo a Fermín.

Lamine Yamal celebrando su golazo ante el Espanyol. / JORDI COTRINA / EPC
Y no solo eso, no, hizo expulsar, en el minuto 79, a Cabrera. Y no solo eso, se fue a entretener el balón al banderín, en el minuto 92, cosa que no hizo, ni hicieron, en Milan. Y no solo eso, sino que bajó a defender todo lo que pudo y más en esos momentos decisivos para la conquista, por fin, de una nueva Liga.
Lamine Yamal se parece tanto, tanto, tanto, al nuevo-viejo Messi que, repito, ejecuta el mismo gol que el argentino. Es más, ya le pasa lo mismo que a Leo. Todo el mundo sabe lo que hará, todo el mundo intuye que controlará el balón en la banda derecha, irá acercándose al área, escondiéndolo entre sus pies y, cuando olfatea el semicírculo del área rival, ¡booom!, lanza un zurdazo, ¡vaya también es zurdo como ‘D10S’! y el esférico entra por la escuadra, allí donde duermen las arañas. Nadie paró a Messi en 20 años y nadie parará a Lamine Yamal en los próximo 20.
Ese gol lo inventó Messi, aunque no era tan joven. Eso nos cansamos de disfrutarlo con Messi y llevamos ya un montón de meses, de partidos, de títulos sabiendo que el chico del Rocafonda (Mataró) lo hará cuando quiera, cuando lo necesitemos y pocos, muy pocos, sabrán cómo frenarlo.

Lamine Yamal, el nuevo líder del nuevo campeón. / Afp
Sé, repito, que no es fácil de creer, ni siquiera de defender. A mí, cierto, mis amigos (del alma) me prohíben que lo diga tantas veces. Debes esperar, Emilio, debes esperar, pues Leo nos hizo disfrutar así durante un montón de años y Lamine Yamal acaba de empezar.
Me da igual, yo creo que lo que este chico hace (e intenta) en cada partido es muy, muy, superior a lo que hacia la ‘Pulga’ en sus inicios. Y el partido ante el Espanyol lo demuestra. Lo hizo todo y bien, demasiado bien para ser tan joven.
Es posible que a este Barça le falten muchas cosas y muchos refuerzos y más temple y experiencia, pero tiene lo único que no se puede comprar en el mercado, al mejor jugador del mundo.
