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Míchel, sobre la crisis del Girona: ¿Cuestionado? No ¿Ante un ultimátum? No

Hace un año, el nombre del Girona aparecía en la gala del Balón de Oro. Ahora, no solo el club no está invitado ni ninguno de sus jugadores está nominado al premio de ninguna categoría, sino que todos están hundidos en el último lugar de la clasificación de Primera, y este lunes que se celebraba la cita de París, Míchel Sánchez…

Hace un año, el nombre del Girona aparecía en la gala del Balón de Oro. Ahora, no solo el club no está invitado ni ninguno de sus jugadores está nominado al premio de ninguna categoría, sino que todos están hundidos en el último lugar de la clasificación de Primera, y este lunes que se celebraba la cita de París, Míchel Sánchez preparaba la visita a Bilbao del martes (19 h.).

«Si miramos al Balón de Oro ahí estaba el Girona hace un año», decía el entrenador madrileño con una mezcla de sensaciones: de frustración, de pena, de nostalgia… No sirve de nada, añadió, pensar en ello, sino que toda la atención debe focalizarse en la visita a San Mamés para reducir la angustia que se detecta en Montilivi. Míchel mira «hacia adelante», a la cita con el Athletic.

“¿Cuestionado? No ¿Ante un ultimátum? No”. Con esa doble negativa respondía el técnico a las dos preguntas que aparecerán en la sala de prensa hasta que el Girona no emerja desde la posición de colista. Míchel aún siente la confianza de la secretaría técnica y de la presidencia. “Parece que estamos en la mierda…Bueno, estamos jodidos. Pero estoy convencido de que podremos salir poco a poco de esta situación», aseguró el entrenador del Girona de la nueva «realidad» que debe atender.

Míchel Sánchez, en un entrenamiento de Girona.

Míchel Sánchez, en un entrenamiento de Girona. / GIRONA FC / DDG

Fuera el ego

Un brutal contraste con la emoción de 2024. El Girona estaba nominado para el premio al mejor club de mundo, aunque con ninguna posibilidad de que Delfí Geli, su presidente, fuera llamado al escenario. Competía el conjunto blanquirrojo, que se había clasificado para la Champions League 2024-25, con el Manchester City (campeón de la Premier), Bayer Leverkusen (de la Bundesliga) y Real Madrid y Borussia Dortmund, campeón y finalista de la Champions. Artem Dobvyk era uno de los 30 candidatos al Balón de Oro y Savinho se enfrentaba a Lamine Yamal en el Raymond Kopa al mejor joven. Ninguno de los dos está en Girona. Uno en Roma y el otro en Manchester. Sigue aún Míchel, que el domingo rogaba a los jugadores que vivieron aquella temporada histórica que se quitarán «el ego» de encima para remontar desde la cola. El entrenador ya se consideraba, números mandan, «el peor entrenador de Primera».

Y no piensa Míchel que sea «injusta» esta situación. «Es esta, no hay otra, y se lo he dicho a los jugadores», explicaba, «sin señalar a nadie», solo para que los involucrados hagan un ejercicio de «humildad» como un paso imprescindible para superar la crisis del Girona, que sólo ha obtenido un punto de los 15 posibles.

«Mi foco está en lo siguiente, en el próximo partido y en mirar hacia adelante”, afirmó Míchel, que no se sentía cuestionado ni presionado pese a que hubo gritos de protesta en Montilivi. El técnico considera que «no es el sistema lo que falla», sino «situaciones defensivas y ofensivas». El sábado aludió a la responsabilidad de los futbolistas tres de los cuatro goles del Levante. Míchel tiene fe en el Girona, por más que la sexta jornada le conduzca a enfrentarse al Athletic de Ernesto Valverde, un «equipazo» dirigido por «una referencia» como entrenador.

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