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Luis Enrique: «Soy culé, soy socio y lo seré toda la vida y veo todos sus partidos porque el Barça de Flick me divierte»
Ha venido a Barcelona un PSG con los colmillos afeitados. Resulta tentador desdeñar a un equipo que se ha dejado en París a Ousmane Dembélé -el flamante Balón de Oro-, al georgiano Khvitxa Kvaratskhelia, siempre tan desequilibrante, y al mejor joven del continente si no se cuenta a Lamine Yamal, esto es, a Désire Doué. Hablamos del tridente de ataque que…
Ha venido a Barcelona un PSG con los colmillos afeitados. Resulta tentador desdeñar a un equipo que se ha dejado en París a Ousmane Dembélé –el flamante Balón de Oro-, al georgiano Khvitxa Kvaratskhelia, siempre tan desequilibrante, y al mejor joven del continente si no se cuenta a Lamine Yamal, esto es, a Désire Doué. Hablamos del tridente de ataque que corneó y volteó al Inter de Milán en la última la final de Champions (5-0). Los tres están lesionados, como Marquinhos, estructural en el eje defensivo.
El panorama resulta deprimente para el aficionado parisino. A los cuatro mencionados cabe incluir a Vitinha, Fabián Ruiz y Joao Neves en una lista de jugadores con pupas de diferentes grados aparentemente superadas. Viene, pues, un campeón con las baterías bajas, lo cual no impulsó a Luis Enrique a adoptar una actitud victimista en la previa del partido de este miércoles contra el Barça. Se sabe de sobras que ese papel no va con él. «No hay excusas», dijo con la convicción que le caracteriza y ya sin el brazo inmovilizado como ha estado desde su accidente de bicicleta en las afueras de Barcelona.

Luis Enrique llega a la sala de prensa para responder a las preguntas antes del Barça-PSG de Champions. / JOSEP LAGO / AFP
Ahondó en el asunto, en el de las lesiones, porque resulta inevitablemente uno de los hilos narrativos de la previa de la cita de Champions. «Hay muchas maneras de valorar las bajas: con excusas o con resultados. Nosotros queremos tener resultados, independientemente de quien juegue mañana. Cada jugador formará parte del equipo y vamos a preparar el partido de la mejor manera posible para tratar de ganarlo». Dijo que esperará al último entrenamiento para descubrir con qué jugadores podrá contar. Ya avisó que no forzará a nadie.
Como siempre que tiene oportunidad, Luis Enrique presumió de sentimiento barcelonista. Lo hizo de una forma enfática y repetida. Y con elogios especiales para el juego desarrollado por Hansi Flick. «Solo tengo que decir que este equipo de Flick me encanta, conecta con la idea futbolística del Barça, no especula y va ataque, y sabe presionar bien y tirar la línea».
Y añadió: «Ya sabéis que soy culé, soy socio, lo seré toda la vida y veo todos sus partidos porque además es un Barça que me divierte», afirmó, eludiendo cualquier comparación explícita al conjunto de Xavi al que se enfrentó hace dos temporadas. Fue aquel encuentro de la expulsión temprana de Ronald Araujo y saldado con un demoledor 1-4.

Luis Enrique, en la sala de prensa del estadio de Montjuïc. / JOSEP LAGO / AFP
Pedri fue el jugador más nombrado en la rueda de prensa. Más que el de Lamine Yamal. Luis Enrique, que lo dirigió en la selección, lo regó de elogios. «Para mí Pedri es Harry Potter. Estoy muy contento de verle jugar tan bien. Espero que mañana no traiga la varita. Vamos a intentar hacer todo lo posible para que participe lo menos posible, pero va a participar porque el Barcelona no solo es Pedri. Es De Jong, Cubarsí, Lamine… El partido presenta motivaciones muy potentes para superar a un equipo que es muy bueno son y sin balón».
Fondo de armario
En un análisis más táctico, Luis Enrique valoró que «todos los equipos buscamos el equilibrio entre la defensa y el ataque. Somos equipos similares. Y a Flick lo conozco bien desde hace tiempo». Para sustituir al trío de ataque, Luis Enrique cuenta con un fondo de armario inconsistente. Aparte de Barcola, cuenta con las opciones de Lee Kang-in y Gonçalo Ramos.
Sobre el escenario, es el mismo en el que derrotó al equipo de Xavi, un Montjuïc que acoge el segundo partido del conjunto barcelonista esta temporada después del de la Real Sociedad,. Luis Enrique echó mano de la nostalgia romántica. «Siempre es especial y bonito estar en Barcelona. Es mi casa, este es el lugar donde prácticamente he hecho gran parte de mi carrera como jugador y entrenador. No es el Camp Nou, pero es un estadio muy bonito con grandes recuerdos, como la inauguración de los JJ.OO de 1992, donde yo estuve».
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