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Los caprichos del Balón de Oro, por Jordi Puntí

Un año más, el FC Barcelona ha dominado la gala del Balón de Oro por activa y por pasiva. El tercer trofeo de Aitana Bonmatí, aunque inesperado, reconoce a un talento que marca las diferencias: hoy su visión de juego y creatividad no tienen rival. Como muestra, el gol de espuela que Aitana le endosó hace dos semanas al DUX Logroño,…

Barcelona's Spanish forward Lamine Yamal reacts after receiving the Kopa Trophy for the best under-21 player during the 2025 Ballon d'Or France Football award ceremony at the Theatre du Chatelet in Paris on September 22, 2025. (Photo by Franck FIFE / AFP)

Barcelona’s Spanish forward Lamine Yamal reacts after receiving the Kopa Trophy for the best under-21 player during the 2025 Ballon d’Or France Football award ceremony at the Theatre du Chatelet in Paris on September 22, 2025. (Photo by Franck FIFE / AFP) / FRANCK FIFE / AFP

Un año más, el FC Barcelona ha dominado la gala del Balón de Oro por activa y por pasiva. El tercer trofeo de Aitana Bonmatí, aunque inesperado, reconoce a un talento que marca las diferencias: hoy su visión de juego y creatividad no tienen rival. Como muestra, el gol de espuela que Aitana le endosó hace dos semanas al DUX Logroño, tras centro de Vicky López —trofeo Kopa en la gala del lunes—: si lo marcan Lamine, Haaland o Mbappé, las redes sociales lo convertirían en un hito viral y viril.

En el lado masculino, Lamine Yamal se llevó el trofeo Kopa, otorgado al mejor jugador menor de 21 años, y todo indica que en el futuro le espera la versión adulta del galardón. Como aperitivo, de momento quedó segundo y el Balón de Oro fue para Dembélé, lo que una vez más nos demuestra que el tiempo es caprichoso y juega con los destinos. Los nombres y los clubes se repiten de forma casi obsesiva. Rebobinemos: en marzo de 2017, Neymar jugaba en el Barça de Luis Enrique y protagonizó la gran remontada en Champions contra el Paris Saint-Germain, ese 6-1 memorable, pero al día siguiente las portadas de los periódicos fueron para Messi. Unos meses más tarde, el hambre se juntó con las ganas de comer y Neymar se fue al PSG. Quería ser el líder, quería el Balón de Oro.

Los egos y las lesiones se lo impidieron: en seis años solo llegó a un tercer puesto. Ese 2017, el Barça de Bartomeu se pateó el dinero de la venta de Neymar en dos fichajes: Coutinho y el joven Dembélé. Coutinho se perdió por el camino; Dembélé tenía 20 años y mucho por aprender. Jugaba cerca de Messi, cuando jugaba. Porque parte del tiempo se lo pasó lesionado o decidiendo si renovaba o se marchaba. Al final en el verano del 2023 se fue al PSG, justo en el momento en que Luis Enrique llegaba al club como entrenador y tomaba una primera decisión: no contaría con Neymar. Así es la vida y con un poco de imaginación podemos decir que, años después, casi sin quererlo, Dembélé ha ganado ese Balón de Oro al que aspiraba Neymar.

En cuando al Barça, hoy el aficionado mira al extremo derecho y ve como brilla Lamine Yamal: de Rocafonda a París, pasando por la Masia, hemos salido ganando.

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