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Lewandowski, el primer gol y otras primeras veces en el Spotify Camp Nou
Primer capitán y autor del primer gol. Robert Lewandowski, al que no le faltan medallas en su carrera, registró su nombre en la nueva historia del Spotify Camp Nou. No fue un jugador de la Masia, pero sí un goleador pata negra como el polaco el que desprecintó la portería del estadio en remodelación. Un apellido ilustre del gol para poner…
Primer capitán y autor del primer gol. Robert Lewandowski, al que no le faltan medallas en su carrera, registró su nombre en la nueva historia del Spotify Camp Nou. No fue un jugador de la Masia, pero sí un goleador pata negra como el polaco el que desprecintó la portería del estadio en remodelación. Un apellido ilustre del gol para poner en éxtasis a los 45.157 espectadores por primera vez. «Tengo 37 años y este gol ha sido especial, dijo el polaco con la pirotecnia final aún humeante.
En esas cosas de la primera vez, Unai Simón puede atribuirse la primera cantada. No ofreció hechuras de portero internacional en ese gol de Lewandowski. Tampoco en el de Ferran Torres, el segundo, precedido de la primera asistencia con el exterior de Lamine Yamal. Mano blandita en ambos casos del meta vitoriano.

Fermin Lopez celebrate su gol ante el Athletic. / Siu Wu / EFE
El tercero, el de Fermín, que se merecía el gol como nadie, se lo perdió Joan Laporta, aún disfrutando del descanso en el palco. Cabe imaginarlo incontenible, no tanto con los canapés como con la verborrea ufana por el estreno del estadio ante sus invitados.
Laporta apareció por el Camp Nou pronto, más de dos horas antes del pitido inaugural, caminando entre los aficionados, dejándose abrazar y fotografiar, como si estuviera en campaña electoral, que no lo está, según él. El presidente estuvo pisando el césped mucho rato, hasta el saque de honor, a cargo de dos de los socios más antiguos.
La emotividad presidencial
Laporta consiguió fijar el relato de la emotividad en las horas previas al retorno entre grúas. Los retrasos, la improvisación y los incumplimientos quedaron aparcados porque se acordó colectivamente que no era el día. Había que olvidar todo eso, aunque desde bastantes asientos no se olvidaron de la Grada d’Animació, reclamada a viva voz justo antes de la salida de los jugadores, de la pirotecnia y del himno.

Lewandowski celebra el primer gol del Barça en el nuevo Spotify Camp Nou. / Jordi Cotrina
En el nuevo Camp Nou se coreó antes a Messi que a Lamine Yamal. La inercia de tantas veces. En activo, Èric Garcia siempre podrá decir que fue el primer futbolista al que se le reconoció una actuación al ser sustituido. Muy competente en su retorno a la posición de mediocentro, donde Xavi vio primero que podía hacerlo bien. El segundo en ser coreado fue Raphinha. Se le esperaba con ganas tras dos meses de baja por lesión.
Más primeras veces. Honores bilbaínos, si acaso dudosos, en este caso: Ruiz de Garraleta se llevó la primera tarjeta amarilla y Sancet la primera roja por una patada a Fermín que contenía mensaje, como de algún tipo de ajuste de cuentas. Con el resultado arreglado, los primeros olés se escucharon en el minuto 73 tras una coreografía de pases. No fue un Camp Nou ruidoso. En eso también se parece al de siempre. Pero en algunas ocasiones se dejó ir. A ver cuando haya cubierta y la Grada de Animació, allá en el gol sur. Un infierno nunca lo será, no cabe tampoco engañarse.

Ferran Torres y Lamine Yamal celebran el cuarto gol del Barça en el Camp Nou. / Jordi Cotrina
Joan Garcia, que volvía a la titularidad, realizó la primera parada de mérito cuando quedaban poco más de 10 minutos. Paradón, en realidad, a remate de Vivian de cabeza. Primera portería que le queda a cero. Primer doblete firmado por Ferran. Y primeras muestras de ansiedad, para Lamine Yamal, que se pasó la segunda parte intentando romper la cinta, buscando su trocito de historia, su golito que celebrar durante una actuación elogiable: ocho regates y dos asistencias. A la postre, lo que cuenta, primera goleada y primera victoria. Día feliz para el barcelonismo.
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