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Lamine dentro y fuera, por Jordi Puntí
La segunda novela, la segunda película, el segundo disco. Todos los artistas afrontan el reto con una mezcla de confianza e inquietud, porque saben que su obra será observada con lupa. Como Lamine Yamal también es un artista, es esperable que su protagonismo en esta nueva temporada vaya a recibir un escrutinio máximo. ¿Cómo lucirá el 10 que ha heredado? ¿Tendrán…

Nicki Nicole y Lamine Yamal / Instagram: @lamineyamal
La segunda novela, la segunda película, el segundo disco. Todos los artistas afrontan el reto con una mezcla de confianza e inquietud, porque saben que su obra será observada con lupa. Como Lamine Yamal también es un artista, es esperable que su protagonismo en esta nueva temporada vaya a recibir un escrutinio máximo. ¿Cómo lucirá el 10 que ha heredado? ¿Tendrán algún peso las imágenes de fiesta y jarana que nos ha regalado este verano? ¿Son ciertos y le afectarán los rumores que le unen a la rapera argentina Nicki Nicole? (“Hacen oficial su relación”, dicen los poetas del corazón.)
Los aficionados culés esperarán más muestras del arte de Lamine, mientras los rivales buscarán en su juego la mínima duda o desliz para rebajar el entusiasmo. Por lo visto hasta ahora en la liga, las opiniones no son concluyentes. Frente al Mallorca, su primera jugada fue un catálogo de regates que muy pocos futbolistas son capaces de hacer, y luego decidió el partido con una asistencia y un gol. En cambio, frente al Levante, su actuación fue desigual. Un buen defensa, Manu Sánchez, le frustró cortando sus jugadas, pero sobre todo se vieron las malas artes del rival para pararle: alguien había regado excesivamente su zona de influencia, para que el balón fuera difícil de controlar. Además, la grada celebraba sus errores, provocándole, y puede que esta reacción también tenga que ver con la percepción que el público tiene de Lamine fuera del campo.
La tentación de compararlo con Messi es tan estúpida como inevitable, ya me perdonarán, pero esa vida pública es lo que más los separa ahora mismo. Messi encandilaba a los aficionados rivales con sus jugadas y no dejaba sitio para la crítica, pues su carácter tímido e introspectivo no se veía como una provocación. Lamine es un joven desacomplejado, pero su vida social y sus excentricidades —esa fiesta de cumpleaños— se perciben como una chulería, un desafío. Hay que bajarle los humos, se dicen los rivales. Por todo lo cual sospecho que si, como Messi, quiere distraer e hipnotizar al aficionado con su juego, Lamine tendrá que afinar más sus armas de prestidigitador en la vida privada: ahora me ves, ahora no me ves.
