Deportes
La Vuelta, menos boicots y más bicis
Madrid, ciudad donde se puede ser castizo, y, al mismo tiempo, abrazar al diferente, acoge mañana la última etapa de la Vuelta a España. La llegada en el paseo de la Castellana debería ser una fiesta para una competición que en 2025 cumple 90 años. Sin embargo, el final puede truncarse. Activistas propalestinos vinculados a partidos y movimientos de izquierda quieren…

Madrid, ciudad donde se puede ser castizo, y, al mismo tiempo, abrazar al diferente, acoge mañana la última etapa de la Vuelta a España. La llegada en el paseo de la Castellana debería ser una fiesta para una competición que en 2025 cumple 90 años. Sin embargo, el final puede truncarse. Activistas propalestinos vinculados a partidos y movimientos de izquierda quieren boicotear la prueba por la participación del equipo Israel Premier Tech. Ya lo hicieron en las semanas previas, obligando a suspender o modificar el recorrido de varias etapas, como la contrarreloj de Valladolid.
Los convocantes aciertan al condenar las atrocidades del régimen de Benjamín Netanyahu y al instar a la ciudadanía a manifestarse en contra de la pasividad de buena parte de los gobiernos y de las organizaciones multilaterales. En cambio, se equivocan si las protestas, por muy legítimas que sean, torpedean el final de la Vuelta, como puede leerse estos días en redes sociales y grupos de WhatsApp de partidos políticos. Por no hablar de la irresponsabilidad en la que incurrirían los manifestantes si ponen en peligro la seguridad de la organización, de los ciclistas y del público. Tampoco es muy edificante la voluntad de los activistas de convertir a todo israelí o judío, per se, en sinónimo de Netanyahu, como ya dijimos en el editorial del 4 de septiembre.
De cara a próximas ediciones, habrá que reflexionar sobre cómo deben ser estas pruebas, en un proceso que ha de incluir a todos los actores del ciclismo. Hasta que eso no suceda, pretender que el equipo israelí se retirase de forma voluntaria o que fuera expulsado por la Vuelta o la Unión Ciclista Internacional es una ingenuidad infantil, sobre todo cuando no consta sanción sobre la escuadra ni sobre sus corredores.
En cualquier caso, mañana toca huir del lamento y disfrutar del ciclismo. Manifestarse también, sí, pero sin llegar a un boicot que sería sectario y contrario a la esencia de Madrid, esa ciudad auténtica, acogedora, dinámica, disfrutona y plural que existe, aunque algunos no lo crean.
Suscríbete para seguir leyendo
