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La vida sin Lamine Yamal: 8-1 para el Barça y Flick redime a Rashford
A Hansi Flick, justo después de la lesión de Lamine Yamal con la selección española, le sale todo lo que pide. Ocurrió ante el Valencia con un contundente 6-0 que le permitió enterrar los egos. Y con la gran estrella del proyecto sentado en la grada tras ser mal cuidado, o así lo dijo el alemán, por Luis de la…
A Hansi Flick, justo después de la lesión de Lamine Yamal con la selección española, le sale todo lo que pide. Ocurrió ante el Valencia con un contundente 6-0 que le permitió enterrar los egos. Y con la gran estrella del proyecto sentado en la grada tras ser mal cuidado, o así lo dijo el alemán, por Luis de la Fuente. Primer obstáculo superado.
Llegó el estreno en Europa, de nuevo sin Lamine, y entonces el técnico azulgrana, de forma inusual, se entregó en elogios hacia Marcus Rashford, empeñado como anda en recuperarlo para el fútbol. Y el inglés, horas después, le recompensó con dos goles decisivos para adquirir un valioso triunfo en su debut ante el Newcastle. Goles, además, de puro delantero centro, instalado como ‘okupa’ en la casa en la que suele habitar Lewandowski. Y el Barça, sin Lamine, sella un contundente 8-1 con dos victorias consecutivas en la que se aprecia la madurez que va adquiriendo con el paso del tiempo.

Marcus Rashford (L) celebra un gol durante el primer partido de la fase liga de la UEFA Champions League league que han jugado Newcastle United y Barcelona en Newcastle, Reino Unido. EFE/EPA/ALEX DODD. (Barcelona) / ALEX DODD / EFE
Era un equipo joven (su media de edad era de 25,5 años) y eso que se disparaba por la presencia de Lewandowski, que acaba de cumplir 37. Un equipo joven que va aprendiendo. De Milan, cuando dejó escapar ante el Inter el pase a la final de la Champions, a Newcastle. En ese tránsito, el Barça ha interiorizado los errores cometidos el pasado mes de mayo.
El ‘seguro’ Joan Garcia
Así se apreció en los primeros 20 minutos de este septiembre de estreno, donde el equipo inglés lo llevó a una situación de máximo estrés, sostenido, en todo momento, por la solvencia que proyecta Joan Garcia, quien firmó cinco paradas. Pero ninguna tan valiosa como cuando sacó su pie derecho para escupir con acierto el venenoso regate de Barnes.
Una intervención decisiva porque soportó al Barça y, al mismo tiempo, espantó al Newcastle. Fue, además, un grupo más equilibrado y compacto supurando las heridas, siendo poderoso en el juego aéreo deteniendo el peligro de las acciones a balón parado del equipo de Eddie Howe. Seis córneres (solo uno fue rematado de cabeza y se marchó fuera), cuatro faltas lejanas y un par de saques de banda al corazón del área de Joan Garcia que acabaron en nada.

Joan Garcia hizo la parada de la noche en Newcastle a remate de Harvey Burnes / AP
Prueba, por lo tanto, de la fiereza defensiva azulgrana con Flick introduciendo matices nuevos tanto en el once inicial (Araujo formó pareja con Pau Cubarsí) como en los cambios para sostener el 0-2 en el Saint James Park aprovechando que Joan Garcia transmite tal seguridad que da la sensación de que lleva toda la vida en esa portería.
No siente el exjugador del Espanyol ni un gramo de presión. Ni se le cae el larguero encima. Acabó el Barça con cuatro centrales en otro ejercicio de polivalencia de Eric Garcia, quien estrenó en Inglaterra su condición de lateral zurdo, mientras Koundé se mantenía en el flanco derecho, quedando en el eje el capitán uruguayo, que terminó acalambrado, junto a Christensen.
Y tras el 1-2 de Gordon que llevó la inquietud al equipo azulgrana tuvo la capacidad para sobreponerse terminando con hasta tres ocasiones en el tiempo añadido: Dani Olmo (90+5), Ferran Torres (90+6) y Raphinha (90+7). Otro síntoma de que su voracidad ofensiva no disminuye, ni siquiera con Lamine Yamal cuidando sus molestias musculares en el gimnasio de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí
El cambio llegó en la segunda mitad
Ese es, sin duda, el gran cambio. Hace meses, la ausencia del joven delantero suponía un canto de desesperanza y un nido de problemas porque el equipo añoraba su creatividad. En Newcastle, por ejemplo, el Barça de la primera mitad solo intentó cuatro regates: dos de Rashford, ninguno bueno; Raphinha hizo uno y no triunfó. Solo Frenkie de Jong alcanzó el éxito: un regate, una completado con éxito. Todo cambió, sin embargo, en la segunda mitad cuando el Barça se desperezó al librarse de la presión inglesa en los nueve minutos mágicos del exdelantero del United.

Pedri, durante una acción en el estadio del Newcastle. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Firmó Rashford dos goles de puro delantero centro. Uno de cabeza (“el más difícil para mí”, confesó luego el jugador inglés) y otro de un furioso zapatazo con la pierna derecha. “No es una sorpresa para mi, ya lo había dicho antes del partido”, comentó Flick.
“Tiene un gran talento, unas habilidades espectaculares, una finalización espectacular. Ya tuvo en la primera parte algunas jugadas de ataques, es un fuera de serie”, añadió el entrenador alemán, que ha sobrevivido a esta pequeña travesía sin Lamine, que se sostiene sobre los pilares del curso pasado, añadiendo también la potencia furiosa de Rashford y la magistral clase de Pedri, quien en el tiempo añadido, y cuando más quemaba el balón, lo guardó en su caja fuerte, se metió la llave en el bolsillo y en Newcastle asistieron a otra lección más de clarividencia y astucia.

Raphinha, en la victoria en campo del Newcastle. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Y Flick, que vivió la angustia del Barça sin Lamine de la pasada temporada (cuatro partidos, dos derrotas, una sola victoria y un empate), se ha propuesto devolver a Rashford a la élite. Tiene mano el alemán. Mano y tacto, además, de mimo para rescatar a jugadores que parecían perderse en el camino. Raphinha, Pedri, De Jong son los últimos ejemplos de que el método del alemán, casi más emocional (cercano y cómplice con el jugador) que táctico, suele funcionar.
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