Joan Laporta, su junta directiva y la inmensa mayoría de los profesionales contratados por el FC Barcelona se creen más listos, pillos e inteligentes que todos nosotros. Y hacen bien. De momento, han demostrado sobrevivir al caos y salir vivitos y coleando de todos los líos en los que se han metido. Ya lo dice el presidente: le encanta vivir en…
Joan Laporta, su junta directiva y la inmensa mayoría de los profesionales contratados por el FC Barcelona se creen más listos, pillos e inteligentes que todos nosotros. Y hacen bien. De momento, han demostrado sobrevivir al caos y salir vivitos y coleando de todos los líos en los que se han metido. Ya lo dice el presidente: le encanta vivir en el caos y enfrentarse a todos y a todo.
Esa pericia, la de Laporta y todos los suyos, incluido, ahora ya sí, el parlanchín Sala i Martín, que se está convirtiendo en un clon de Enric Masip a la hora de pisar charcos, podría estar mordiendo un hueso peligroso, el del mismísimo Leo Messi.
Yo, desde luego, no quisiera a Messi, su familia, papá incluido, y asesores varios como enemigos. No, no. Y, sin embargo, tengo la sensación de que ‘D10S’ hace ya mucho tiempo que ha decidido que no quiere saber nada de Laporta y los suyos.
Y, en ese sentido, su último gesto, su simpático video en el Spotify Camp Nou, insisto, una auténtica bofetada en las mejillas del presidente culé, es un claro mensaje de que una cosa es Laporta y su junta, el gobierno actual del ‘més que un club’ y otra, muy distinta, el FC Barcelona, sus socios, la ‘gent blaugrana’.
Cierto, Laporta no es un adversario cómodo, fácil, pero, desde luego, pensar que Messi lo es, es no conocer la astucia de ‘La Pulga’ y, sobre todo, la fuerza descomunal, el predicamento, el cariño y la devoción que le tienen millones de culés.
Laporta, siempre tan hábil, cree que puede manipular a Messi, pese a todo lo que ha ocurrido y, con su demagogia habitual, trata de convencer a los socios por todos los medios (y tiene un montón de altavoces a su favor, un montón) de que el culpable de que no se produzca la reconciliación, la foto que el presidente persigue, es, única y exclusivamente, Messi.
Pero, claro, si uno repasa la historia incluso la más reciente entre Laporta y Messi, se da cuenta que el señalado, no diré que el culpable, o sí, de que la relación esté rota ha sido el presidente barcelonista. Le pide que venga desde Ibiza porque le va a renovar. Viene y los despide, provocando un río de lágrimas. Pide a los periodistas amigos que aseguren, afirmen, que Leo presidirá los actos del 125 aniversario en el Liceo. Y Messi jamás pensó en venir.
Un video inolvidable
Luego, se pasa días, semanas y meses anunciando el homenaje del fin del mundo a la estrella argentina, mientras Messi maldice cada uno de los momentos que Laporta habla de él, sin su permiso ni visto bueno.
Asegura, de nuevo, que la mejor manera de inaugurar, a lo grande, el Spotify Camp Nou es homenajeando a Leo y a ‘La Pulga’ no se le ocurre mejor manera de replicar a esa nueva invitación que presentarse, con nocturnidad y alevosía, en el ‘estadi’, en su casa y enviarle el video al presidente, que se entera como todos, por el Instagram del futbolista, que, aún hoy, mantiene ese video como pieza estrella de su cuenta.
Leo Messi, en una de las imagenes que se grabó en el Spotify Camp Nou.erior del Camp Nou que va penjar al seu compte d’Instagram. | INSTAGRAM DE LEO MESSI / INSTAGRAM DE LEO MESSI
Laporta intenta no darle demasiada importancia al gesto de Messi y, en una declaración a Catalunya Radio, simula pasarse las manos por sus mejillas como si, en lugar del mayor cachete de su vida, simplemente se sacude el vuelo de una mosca por su rostro.
Pero, Laporta y sus asesores aún tenían dos comodines en la manga, dos. El primero fue, ¡que error, que inmenso error!, decir que no se arrepiente de no haberle renovado, es decir, de haber despedido a Leo Messi. Y lo dice con la misma frialdad con la que despidió (y se enemistó, claro) con otros dos mitos del barcelonismo, Ronald Koeman y Xavi Hernández. Tres ídolos despreciados en solo cuatro años, no está mal, no, para ser tres leyendas de la ‘gent blaugrana’.
Joan Laporta y todo su séquito harían bien en pensar que la sombra de Leo Messi ha llegado, ha regresado a Barcelona para quedarse. Si algo tiene el ‘10’, es que no olvida. Y, sobre todo, no soporta ser utilizado.
Y, ahora, para provocar aún más a Messi va y, cual Mago Pop, se saca el último conejo de su chistera: vamos a hacerle una estatua, a lo Johan Cruyff, a lo Ladislao Kubala, en el nuevo Camp Nou. No se puede ser ni más demagogo, ni más populista. Repito, la estrategia es solo una: ‘socis’, ya veis, le ofrezco el Liceo, el ‘estadi’, hasta una estatua y me rechaza.
Yo creo que entrenándose a ser más listos que los demás, han perdido la capacidad de ser inteligentes, de ver, de saber, de comprobar, de intuir, de adivinar que la sombra de Leo Messi ha llegado, ha vuelto, para quedarse. Si algo tiene el ‘10’, es que no olvida. Y, sobre todo, no soporta ser utilizado.
Cierto, Laporta no es un adversario cómodo, fácil, pero, desde luego, pensar que Messi lo es, es no conocer la astucia de ‘La Pulga’ y, sobre todo, la fuerza descomunal, el predicamento, el cariño y la devoción que le tienen millones de culés.
Han incendiado las redes (en eso, también son unos pillos) de mensajes contra Leo Messi, pero esto solo acaba de empezar y si algo ha demostrado Leo Messi es que no tiene prisa. El tiempo corre a su favor.