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Joan Laporta reinaugura el Camp Nou retozándose sobre el césped

No hace falta ni preguntárselo. Si usted escribe populismo’ y propaganda’, la inteligencia artificial le responde: El populismo es una estrategia o corriente política que apela directamente al pueblo o a la gente común, en oposición a una élite percibida como corrupta o distante. La propaganda es una forma de comunicación persuasiva, utilizada masivamente para moldear la opinión pública y obtener…

No hace falta ni preguntárselo. Si usted escribe ‘populismo’ y ‘propaganda’, la inteligencia artificial le responde: “El populismo es una estrategia o corriente política que apela directamente al “pueblo” o a la “gente común”, en oposición a una “élite” percibida como corrupta o distante. La propaganda es una forma de comunicación persuasiva, utilizada masivamente para moldear la opinión pública y obtener apoyo para una causa, ideología o política. Ambos conceptos están intrínsecamente ligados, ya que los líderes populistas suelen emplear tácticas de propaganda para difundir sus mensajes, manipular la información y movilizar a sus seguidores, a menudo a través de canales de comunicación directa como las redes sociales”.

Blanco y en botella: leche. Joan Laporta, pese a no tener ni él ni sus directivos dinero y/o propiedades suficientes con las que avalar y acceder a la presidencia del FCBarcelona, ganó, arrasó, en las últimas elecciones, contando con el apoyo de 30.184 socios. Y para ellos gobierna.

La siesta de Joan Laporta sobre el césped del Spotify Camp Nou es un claro mensaje para los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona: “Podéis ver que la obra está acabada, el césped en estado de siesta y todo listo para jugar, ya estáis tardando en darnos el permiso”.

Le importa muy poco el resto de masa social azulgrana. Laporta lo que quiere es mantener esa bolsa de votos y a fe que lo está consiguiendo, no solo anestesiándolos con su populismo y propaganda, sino habiendo contratado a un entrenador que le ha salido de cine y explotando en su máxima expresión la herencia del pasado, una cantera fabricada por el Barça, en efecto, y reforzada por los técnicos de la junta directiva de Josep María Bartomeu.

Laporta, no solo considera que el club es suyo, sino que su comportamiento demuestra, en efecto, que se siente el amo. Y no solo porque se ha rodeado, tras cambiar el Código Ético, de familiares, amigos, recomendados y enchufados, sino porque la conexión con sus votantes, partidarios del “pit i collons”, del “contra todos y contra todo” y, sobre todo, indiferentes al caos económico que está generando esta junta, que ha endeudado al club, como poco, hasta 2050 y vive pendiente de la misericordia de los poderosos inversores liderados por Goldman Sachs y JP Morgan, le permitiría hoy mismo (no sé si mañana) arrollar, de nuevo, en las próximas elecciones.

Joan Laporta tumbado sobre el césped del Spotify Camp Nou, con parte de su séquito.

Joan Laporta tumbado sobre el césped del Spotify Camp Nou, con parte de su séquito. / @PPortabellaRaf

El gesto de ayer al organizar un picnic sobre el césped del Spotify Camp Nou, retozarse sobre la hierba en el mismo centro del terreno de juego con el fotógrafo oficial del Barça haciéndole fotos y parte de su séquito grabándolo en sus móviles, demuestra la magnitud y el poder del jefe, del amo, del dueño. Nadie, ningún socio, sabe cuándo podrá volver a su estadio, del que, en teoría, sigue siendo propietario, pero Laporta y su núcleo duro ya ha disfrutado de un día de asueto y alfombra verde.

275 días después y 275 millones de euros ahorrados (de penalización) por parte de Limak, la constructora turca que sigue sin cumplir lo prometido, Laporta y el tuétano de este Barça familiar le preparó una encerrona al Ayuntamiento de Barcelona, que sigue ensimismado sin entender de qué va esta película.

Nada, absolutamente nada y, mucho menos, la fotografía y el video grabado desde la grada, que muestra a un Laporta echándose la siesta sobre el césped, está improvisado. No es, no, una imagen robada por algún paparazzi u obrero turco, ¡ni hablar!, el club posee un numerosísimo, casi escandaloso, departamento de comunicación con un montón de jefes, que prepararon con mimo la curiosa escena.

Presionar, tensionar

La imagen, en efecto, forma parte de la tesis expresada por el propio presidente al justificar la pifia del video deltimbaler’ del Bruc: hay que presionar, hay que tensionar la situación, de lo contrario la obra no avanzará en la medida de nuestras necesidades.

La siesta sobre el césped, al margen de ser una segunda parte de aquel popular y televisado corte de mangas en Arabia Saudí al conseguir, de la mano del CSD, la inscripción de Dani Olmo y Pau Víctor, es un claro mensaje a los arquitectos, ingenieros, técnicos y expertos de Urbanismo: “Podéis ver y comprobar que la obra está acabada, el césped en estado de siesta y todo listo para jugar, ya estáis tardando en darnos el permiso”.

Repito, es posible que a unos cuantos nos parezca una imagen esperpéntica, digna de una república bananera, pero a los 30.184 socios que votaron a Laporta les entusiasma la escena. Hace semanas, por más pifias que haya protagonizado el gobierno culé, que Laporta y su séquito está preparando, no ya la reinauguración del Camp Nou, la obra del ‘ser superior’ blaugrana, sino las próximas elecciones.

Populismo y propaganda. Estamos a horas, a días, de que Limak y Laporta consideren un rotundo éxito volver al Spotify Camp Nou con, de momento, 275 días de retraso y habiéndole perdonado a los incumplidores 275 millones de euros.

Laporta ya se ha echado una siesta sobre el césped del Spotify Camp Nou y eso es lo importante, poco importa que el socio no sepa dónde tendrá que ir a ver, si es que va, el Barça-Valencia del 14 de septiembre si, por fin, en el Spotify, en el Johan Cruyff, en Montjuïc o en Montilivi (Girona).

Repito, como tantas otras cosas, la legión que sigue al ‘timbaler’ del Bruc ya ha olvidado que le prometieron regresar al ‘estadi’ por el 125 aniversario del club (29 de noviembre de 2024), en diciembre con la visita del Atlético, en febrero en la segunda ronda de la Champions, en mayo ante el Villarreal y fueron convocados, por video y bafles, para el Gamper-2025.

Populismo y propaganda. Estamos a horas, a días, de que Limak y Laporta consideren un rotundo éxito (la siesta de ayer así lo certifica) volver al Spotify Camp Nou con, de momento, 275 días de retraso y habiéndole perdonado a los incumplidores 275 millones de euros.

Quién sabe si el próximo anuncio, el próximo video del presidente, el anuncio de la próxima fecha, arrancará con una imagen de Laporta despertando de su sueño, desperezándose sobre el césped del Spotify Camp Nou. Atentos a la pantalla.

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