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El ‘Tren del amor’ ucraniano ya no llega a Donetsk por creciente peligro de ataques rusos

El último tren hacia la región de Donetsk, frecuentemente apodado por los pasajeros y los medios como el ‘Tren del Amor’ por llevar a miles de ucranianos con sus seres queridos, familias y hogares cerca de la línea del frente oriental, ya no llega a las ciudades clave, Sloviansk y Kramatorsk, debido a los cada vez más frecuentes ataques rusos.Seguir leyendo….

El último tren hacia la región de Donetsk, frecuentemente apodado por los pasajeros y los medios como el ‘Tren del Amor’ por llevar a miles de ucranianos con sus seres queridos, familias y hogares cerca de la línea del frente oriental, ya no llega a las ciudades clave, Sloviansk y Kramatorsk, debido a los cada vez más frecuentes ataques rusos.

«Siento dolor por la ciudad, por mí misma y por todas las personas que no podrán volver a casa o a sus maridos o familiares», dijo a EFE Tetiana Lustiuk, una jugadora profesional de voleibol de 29 años de la ciudad de Rivne y pasajera frecuente del tren «Kiev-Kramatorsk».

Lustiuk se ha sentido herida por el anuncio hecho a principios de semana de que a partir de ahora todos los trenes a Donetsk tienen su parada final en la cercana región de Jarkov en lugar de en la región que resiste el intento continuo de Rusia de capturarla, por «razones de seguridad».

Un lugar de encuentros y despedidas

Según el anuncio, realizado después de que un ataque con drones rusos dañara el tren a finales de octubre, la decisión es «temporal«. Todos los pasajeros seguirán siendo transportados a Kramatorsk en autobuses una vez que se bajen del tren.

Sin embargo, para Lustiuk esto marca el deterioro de la situación en el centro de la defensa de Ucrania en Donetsk en medio de la alta presión de Rusia, así como el fin de la frágil estabilidad que muchos aún lograron crear en medio de la guerra.

Cada vez que el tren llegaba o partía de Kramatorsk la estación se convertía en escenario de decenas de escenas emocionales. Hombres y mujeres uniformados abrazaban a sus parejas e hijos, que habían llegado para pasar al menos algunas horas o días juntos tras meses de separación forzada.

«Fui más feliz en esta ciudad. A pesar de todo el peligro, cada vez que estaba allí, solo sentía paz y felicidad», cuenta Lustiuk. Fue durante una de sus cuatro visitas a Kramatorsk que su esposo le propuso matrimonio.

«Solo me siento viva cuando estoy con mi esposo. Estar lejos, en constante alarma por su salud y su vida, no es lo que una mujer quiere experimentar», comparte Lustiuk.

Desafiando el peligro Las visitas a Kramatorsk siempre fueron peligrosas. En abril de 2022 un misil impactó la estación de tren y mató a 61 personas e hirió a 121 que se preparaban para abandonar la ciudad en un tren de evacuación.

Sin embargo, debido a la alta demanda y los éxitos de Ucrania en el frente en 2022, los trenes reanudaron sus movimientos varios meses después y continuaron llegando a la región de Donetsk hasta ahora, a pesar de los regulares ataques con drones y misiles.

«La primera vez tuve mucho miedo de ir allí, porque nunca había estado tan cerca del frente. Pero cuando llegué, me sentí tranquila, al lado de mi esposo, y Kramatorsk se convirtió en mi segunda casa», dice Lustiuk.

«Al pasear por sus parques y cafés, vi una ciudad maravillosa, bien cuidada y llena de vida, a pesar del constante bombardeo», comparte.

Esperanza ante una amenaza creciente

Aunque las tropas rusas se mantienen a unos 20 km de la ciudad, sus drones llegan cada vez más cerca, apuntando a las vías férreas, vehículos civiles y otras infraestructuras.

A finales de octubre, tres molinos de viento icónicos, cerca de los cuales el esposo de Lustiuk le había propuesto matrimonio, fueron destruidos por ataques dirigidos, justo cuando ella esperaba un tren de regreso.

Hace dos semanas, un dron explotó cerca del tren, rompiendo los vidrios en tres de sus vagones. Esta semana, dos drones rusos impactaron un puente ferroviario cerca de Kramatorsk, mientras otro ataque hirió a dos pasajeros de un autobús. «Duele ver la ciudad siendo destruida y no saber si habrá alguna vez la posibilidad de ir allí con seguridad de nuevo«, asegura Lustiuk.

«Nada es imposible si sabes que tu ser querido te está esperando», agrega con la esperanza de poder volver a visitar pronto a su esposo

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