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El Girona sigue en un oscuro laberinto: «Es mi peor momento como entrenador»

Alcanzada Europa, y una vez convertido Montilivi en un laboratorio de la modernidad del fútbol, el Girona se ha desmoronado. Entró el curso pasado en un laberinto oscuro al que meses más tarde sigue sin encontrar la salida. El tiempo apremia, a pesar de que el curso acaba de comenzar con dos derrotas sonrojantes (el 1-3 del Rayo en el debut…

Alcanzada Europa, y una vez convertido Montilivi en un laboratorio de la modernidad del fútbol, el Girona se ha desmoronado. Entró el curso pasado en un laberinto oscuro al que meses más tarde sigue sin encontrar la salida. El tiempo apremia, a pesar de que el curso acaba de comenzar con dos derrotas sonrojantes (el 1-3 del Rayo en el debut en casa y el 5-0 del Villarreal) que han retratado con escarnio la debilidad del proyecto de Míchel-

Un proyecto en el que se han destapado, además, problemas de convivencia en un vestuario dominado por el «ruido», como comentó el propio técnico, en el que hay muchos jugadores (Yangel Herrera, Krejci, Arnau, Tsygankov y Blind, entre otros, son los casos más evidentes) que tienen la cabeza fuera. La cabeza y el cuerpo.

«Es mi peor momento como entrenador, creo en los proyectos y cada temporada es un proyecto, aunque este no ha empezado para alguien», llegó a decir Míchel a Esport 3 tras esa estrepitosa caída en la segunda jornada de Liga. «No he hablado, no he gritado, no he hecho ajustes tácticos ni nada, era la sensación de un equipo muerto en el campo. Nuestra gente no se merece esto, el staff, tampoco. Es casi mejor cerrar ahora la boca».

«No hemos competido en ningún momento del partido. Si das la posibilidad de hablar de y abrir puertas, es una sensación que no solo tiene un jugador o dos sino seis o siete, entonces la realidad es que no estás centrado en el juego ni en tu equipo»

Míchel

— Técnico del Girona

No entiende que desde el club (no dio nombres el técnico sino que habló en abstracto) se haya permitido llegar a esta peligrosa situación. «Pasa después de una derrota en la que tú regalas un gol y tú piensas: ‘Yo aquí no quiero estar, yo aquí estoy de más’», denunció el entrenador de Vallecas tras haber visto a su equipo convertido en una piltrafa en el Estadio de La Cerámica.

«Cuando pierdes tú estás mal y te salen los problemas que tienes en la cabeza. Ninguno piensa en lo más importante, el orgullo y la sensación de respetar la camiseta que llevamos, la sensación de hacer un equipo y sentir que estás dentro de un equipo», explicó el técnico del Girona.

«No hemos competido en ningún momento del partido. Si das la posibilidad de hablar de y abrir puertas, es una sensación que no solo tiene un jugador o dos sino seis o siete, entonces la realidad es que no estás centrado en el juego ni en tu equipo, estoy muy decepcionado con todos», precisó Míchel.

Ladislav Krejci, el defensa del Girona, recibe una tarjeta amarilla en Vila-real escoltado por David López y Blind.

Ladislav Krejci, el defensa del Girona, recibe una tarjeta amarilla en Vila-real escoltado por David López y Blind. / Afp

No dio nombres concretos. Tampoco hacía falta. En los dos primeros goles -mal control de Yangel Herrera previo al disparo de Pepé y debilidad defensiva extrema de Krejci, burlado con un caño por Buchanan- estaban involucrados futbolistas que ya se ven fuera de Montilivi. El centrocampista venelozano piensa en la Real Sociedad; el central checo en el Wolverhampton.

«Hay tanta sensación de inestabilidad que falta algo muy importante, falta la palabra equipo», clamó Míchel, quien ha detectado el problema que corroe a su equipo, aunque todavía no da con la solución adecuada. «Tengo una sensación de impotencia muy fuerte y dura, muy grande», confesó elevando el tono de voz en la sala de prensa de La Cerámica.

«Tengo una sensación de impotencia muy fuerte y dura, muy grande»

Míchel

— Técnico del Girona

«Necesito un equipo, necesito un equipo para trabajar, un equipo que tenga alma y pasión, que tenga la sensación de estar donde quiere estar», gritó el entrenador, quien no solo incluyó a esos jugadores cuyos nombres “pululan en un mercado” que está destruyendo la armonía, antes elogiada y reconocida, del vestuario de Montilivi.

2 victorias en 4 meses de Liga

Por ahora, la figura de Míchel no se discute, a pesar de que el Girona solo ha ganado dos partidos de Liga en los cuatro últimos meses. Estuvo marzo y abril pasado sin lograr un solo triunfo, hasta que el técnico recurrió a la vieja guardia que lideran Stuani y Portu para salvar al equipo con dos victorias en mayo (1-0 al Mallorca y 0-1 al Valladolid, ambas con goles del capitán uruguayo) evitando la caída al abismo.

Míchel, el entrenador del Girona, durante el duelo contra el Villarreal en el Estadio de La Cerámica.

Míchel, el entrenador del Girona, durante el duelo contra el Villarreal en el Estadio de La Cerámica. / Afp

Lo que mal terminó la pasada temporada -de vivir la pompa de la Champions a la angustia de luchar por el descenso durante meses- mal ha empezado en esta. «No hemos hecho las cosas bien, yo también estoy dentro de este proyecto», reconoció Míchel, quien incidió en que el propio club ha sido partícipe de ese descenso a las profundidades al no proyectar un mensaje claro y convincente.

«No hemos hecho las cosas bien, yo también estoy dentro de este proyecto»

Míchel

— Técnico del Girona

«El mercado se cerrará en una semana y pico y todo el mundo tendrá claro entonces dónde estará. Pero tienes que formar un equipo desde hace mucho tiempo y no ahora, que estamos en una situación de muchas idas y venidas, con poco foco en lo más importante, que es la competición», recalcó el técnico. «Igual vamos un poco tarde, pero lo haremos», añadió después para lanzar una brizna de optimismo en medio de tanto «ruido» negativo.

Medidas drásticas sin éxito

Míchel ha actuado desde la pizarra. Y en la sala de prensa. Pero esas medidas de electrochoque no han reactivado al Girona. Hizo cinco cambios en el once inicial ante el Villarreal (sentó a Gazzaniga, el portero titular, Arnau, el capitán, David López, Asprilla, el fichaje más caro de la historia del club, y dejó en Girona a Miovski, harto de su mal rendimiento), pero de nada le valió.

Solís y Vitor Reis, los jugadores del Girona, abatidos tras recibir uno de los cuatro goles del Villarreal en la primera mitad.

Solís y Vitor Reis, los jugadores del Girona, abatidos tras recibir uno de los cuatro goles del Villarreal en la primera mitad. / Efe / Andreu Esteban

Llegó al descanso, ya con un terrible 4-0 en el marcador, y en el vestuario de La Cerámica miró a sus jugadores y les soltó. «No me siento representado por vosotros, es muy duro y fuerte decirlo, pero es así». Tampoco hubo reacción en la segunda mitad. «Si nos va con ganas, con competitividad todo es muy complicado y lo que ha pasado ante el Villarreal no es admisible, tanto para el club como para uno mismo. Es difícil, muy difícil de explicar», admitió David López, otro de los capitanes del Girona.

“No puede pasar esto, no puede pasar esta apatía que hemos dado en la primera parte donde parecía que cualquier jugada nos daba igual”, ha añadido el central catalán. No es tan solo problema de plantilla. Es algo mucho más profundo. Es un grupo en permanente reconstrucción (esta semana se fue Miguel al Nápoles, previo pago de 18 millones de euros, el 50% para el Madrid, y llegó Álex Moreno) donde la identidad se ha perdido.

«No estoy solo»

«Tenemos grandísimos jugadores y con talento en Primera no es suficiente. La afición no se merecía esta primera parte, quiero disculparme con ellos», contó luego David López. «El que quiera estar que dé un paso adelante y el que no que se marche», exclamó el defensa, alinándose así con la misma tesis que defiende Míchel.

“No puede pasar esto, no puede pasar esta apatía que hemos dado en la primera parte. El que quiera estar que de un paso adelante y el que no que se marche»

David López

— Capitán del Girona

«Necesito gente que sienta que está dentro de un equipo. Quien no esté dispuesto a venir aquí que no venga”, sentenció el entrenador, empeñado en demostrar que «no es la continuación de la temporada pasada sino que es todo lo contrario porque se trata de una oportunidad de hacer cosas buenas».

Se propone Míchel construir algo nuevo en Montilivi y sabe que el tiempo corre ahora en su contra con este escandaloso 8-1 con el que ha arrancado la Liga, ubicado en el epicentro de un terremoto futbolístico porque su equipo ha perdido las señas de identidad que le transformaron en un modelo a seguir.

«No estoy solo, el staff está a mi lado, el club también. Este es el proyecto que queremos, pero hay que tener todos las cosas claras. No estoy solo, no, no», dijo en varias ocasiones insistiendo en que se encuentra “en el proyecto en el que quiero estar”. Un proyecto ahora bajo sospecha porque lleva meses sin salir del laberinto.

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