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El Girona claudica y es colista merecido
Había alertado Míchel que llevaría «tiempo» salir de la zona baja. Unas palabras que no dejaron satisfechos a muchos de los aficionados del Girona, que decidieron levantarse de sus asientos en el minuto 49 de partido y abandonar Montilivi con toda la segunda parte por disputarse. Con el segundo gol del Levante, obra de Carlos Álvarez, ya no había nada que…

Había alertado Míchel que llevaría «tiempo» salir de la zona baja. Unas palabras que no dejaron satisfechos a muchos de los aficionados del Girona, que decidieron levantarse de sus asientos en el minuto 49 de partido y abandonar Montilivi con toda la segunda parte por disputarse. Con el segundo gol del Levante, obra de Carlos Álvarez, ya no había nada que hacer, pero lo peor de todo es que el partido ya estaba perdido antes de la media parte cuando Etta Eyong, que el mes pasado ponía problemas a los gerundenses como jugador del Villarreal, abría el marcador a favor del conjunto grana. No hay que decir que con el 0-3 la crispación fue tan alta que el público señaló directamente al palco gritando «directiva, dimisión» y dejó la grada prácticamente vacía. El final fue desolador con un 0-4 en el marcador.
La expulsión de Witsel desencadenó un desastre que ni siquiera sorprendió al estadio -tampoco cuando Vitor Reis vio la roja directa en el inicio de la reanudación, por más que fuera injusta- porque se está convirtiendo en el pan de cada día de los gerundenses. Los brotes verdes y la mejora vista en Balaídos fueron un espejismo porque haber sumado solo uno de 15 puntos posibles desde que arrancó la Liga hace mes es una muestra clara de que la cosa no funciona. Y el calendario es cada vez más duro para abandonar la última plaza.
Lo que funciona, no lo toques. Eso pensaba Míchel, que vio signos de mejoría en el último partido ante el Celta, que acabó en empate por culpa de un penalti en el tiempo añadido (1-1). Por eso, el técnico quiso darle continuidad al equipo titular. Con más entrenamientos con el grupo, aunque, como es evidente, continúan en pleno proceso de adaptación en el Girona, Vanat y Ounahi se mantuvieron en el once contra el Levante. El delantero ucraniano, que solo necesitó 12 minutos en Balaídos para estrenarse como goleador, y el mediapunta madrileño cambiaron la cara del equipo en Vigo, convirtiéndose en argumentos sólidos para confiar en la reacción de los rojiblancos después de un duro inicio en la Liga con tres derrotas consecutivas. Pero les faltó algo más para ser los nuevos ídolos de Montilivi. El compatriota de Tsygankov no apareció.
Un punto de 12 posibles
Ser colista no gusta a nadie y, por eso, había que extremar precauciones para evitar lo que podía ser un desastre. El Girona y el Levante se enfrentaban en igualdad de condiciones, habiendo sumado solo uno de los 12 puntos posibles, y no conociendo todavía la victoria esta temporada. El partido entre gerundenses y granas avanzaba lentamente, como si de una partida de ajedrez se tratara, pensando muy bien las jugadas y trenzándolas poco a poco con inteligencia. Posesiones largas alternas fueron la tónica del inicio de la primera parte, sin que nadie generara verdadero peligro en las áreas. Solo Joel Roca tuvo un remate al lateral de la red. No se querían correr riesgos innecesarios por no verse de repente por detrás en el marcador.
En el minuto 30, una acción de Witsel, que llegó tarde en la defensa de una jugada pisando el pie de Unai Vencedor y viendo la segunda tarjeta amarilla, desestabilizó el duelo. El centrocampista belga fue expulsado en el peor momento porque todavía quedaba más de medio encuentro por delante y justo estaba siendo el encargado de guiar a los locales en defensa. Esto benefició claramente al conjunto de Calero, que si hasta entonces no había generado problemas a Gazzaniga, lo vio como una oportunidad única para atacar. Con el Girona desorientado, el gerundense Roger Brugué dio el primer aviso con un cabezazo al palo. Poco después fue Etta Eyong quien clavaba el 0-1 con un remate inapelable con la cabeza gracias a un centro de Toljan. A pesar de que Gazzaniga se estiró bien, la pelota estuvo lejos del alcance del portero argentino. Mientras que Etta Eyong, a pesar de que no fue uno de los goleadores en el partido de La Cerámica, volvía a ser un problema para los gerundenses como lo fue en la segunda jornada cuando era jugador del Villarreal. Cosas de la Liga de Tebas.
Con todo en contra, a los de Míchel solo los quedaba tirar de orgullo. Àlex Moreno casi encuentra el empate antes del descanso con un chut raso que salió fuera por muy poco; y Asprilla desaprovechó dos faltas forzadas por Ounahi delante de la frontal. Un centro lo sacó Ryan con los puños y el otro, ya con el resultado en contra, salió por encima de la portería.
Lejos de buscar el empate por la importancia del momento, el Girona claudicó en la reanudación. Vitor Reis vio una roja rigurosa nada más comenzar la segunda parte y, a partir de aquí, los de Míchel hicieron aguas por todas partes. Con nueve fue imposible controlar a Carlos Álvarez, sobre todo si no se pone bien la barrera en la falta directa con solo tres efectivos, Iván Romero y Koyalipou al final. Costará levantar la cabeza para salir del descenso.
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