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El debut de Dabone en el Barça con 13 años abre el debate: ¿Hazaña o temeridad?
El debut de Mohamed Dabone con el primer equipo del Barcelona con tan sólo 13 años, 10 meses y 22 días en un partido amistoso frente al Bàsquet Girona volvió a poner sobre la mesa el debate de la edad en las ligas profesionales. Su caso ha removido nuevamente los interrogantes y preocupaciones que rodearon en su momento casos como el…

El debut de Mohamed Dabone con el primer equipo del Barcelona con tan sólo 13 años, 10 meses y 22 días en un partido amistoso frente al Bàsquet Girona volvió a poner sobre la mesa el debate de la edad en las ligas profesionales. Su caso ha removido nuevamente los interrogantes y preocupaciones que rodearon en su momento casos como el de Ricky Rubio, quien afirmó que esta práctica “es peligrosa”.
“Que con 13 años un chico esté debutando en una liga profesional es una experiencia que sin duda le marcará de por vida. Probablemente, ni siquiera sea consciente ahora mismo de lo que está viviendo, pero más adelante en algún momento tomará conciencia. Para que eso no conlleve consecuencias negativas para él, es importante que desde el primer momento se le ayude a trabajar herramientas personales para saberlo gestionar y que se dote su entorno de estructura”, asegura Mar Rovira, directora del Departamento Psicológico del RCD Espanyol y baloncestista profesional durante 17 años.
En ese sentido, el vestuario puede convertirse en un gran factor disruptor para estos menores que pasan a estar rodeados de adultos con problemáticas y conversaciones muy distintas a las que debería estar sometido un niño. “Entrar en un vestuario rodeado de adultos en el que se habla de todo es un impacto grande. Estos chicos necesitan una estructura, una figura que les acompañe en el proceso y les enseñe a adquirir una serie de comportamientos que necesitarán para su madurez. Necesitarán a alguien que les ponga límites, que les proteja emocionalmente… Si el vestuario está lleno de buenas personas eso puede hacerle de estructura, pero en muchas ocasiones necesitará que alguien le acompañe, como un mentor”, explica la especialista. En la Premier League por ejemplo, existen mecanismos de defensa para deportistas precoces que obligan a los chicos a ducharse en otros espacios y compartir solo el tiempo de juego con sus compañeros adultos precisamente para evitar estas situaciones.
Entrar en un vestuario rodeado de adultos en el que se habla de todo es un impacto grande. Estos chicos necesitan una estructura, una figura que les acompañe en el proceso y les enseñe a adquirir una serie de comportamientos que necesitarán para su madurez. Necesitarán a alguien que les ponga límites, que les proteja emocionalmente…
Presión mediática e identidad
Por otro lado, más allá de la exigencia deportiva, estos jóvenes se ven obligados a hacer frente a la presión de las redes sociales y los medios de comunicación así como las presiones del club y la familia de forma prematura. Esta situación puede acarrear consecuencias, sobre todo, cuando la identidad de estos chicos o chicas se reduce a su faceta de deportista. “Están en pleno proceso de desarrollo personal y el éxito precoz en el deporte puede hacer que lo hagan vinculados únicamente a esa identidad deportiva. Si esa identidad en algún momento se tambalea, ya sea por lesiones, una bajada del rendimiento, un cambio de equipo o de entrenador, los chicos evidentemente se encontrarán perdidos. Llegan a pensar que si en el deporte no les va bien, no merecen la pena”, explica en la misma línea el exjugador del Real Betis y psicólogo sanitario de Segura Psicólogos, Diego Segura.
Están en pleno proceso de desarrollo personal y el éxito precoz en el deporte puede hacer que lo hagan vinculados únicamente a esa identidad deportiva. Si esa identidad en algún momento se tambalea pueden llegar a pensar que si en el deporte no les va bien, no merecen la pena
El especialista, que trabajó en la cantera del equipo bético como tutor, afirma que es crucial ayudarles a crear una identidad que vaya más allá del deporte para paliar las consecuencias negativas del proceso. “Hay que encontrar satisfacción en otras actividades más allá del deporte y en este caso, siendo tan jóvenes, hay que intentar que mantengan tiempo para los amigos, para jugar, para estudiar, cosas normales para chicos de su edad. Solo así esta experiencia les afectará lo mínimo posible”, sentencia el profesional.
Una estrategia muy parecida es la que aplican los servicios psicológicos del CAR. En su caso, no son deportistas profesionales pero sí son chicos muy jóvenes que asumen responsabilidades incluso olímpicas con edades muy cortas. “Para nosotros es crucial acompañarlos en el proceso de crear una identidad que vaya más allá del deporte. Para que su proceso de desarrollo sea el más normal posible. Nos centramos en que le den importancia a los estudios, desarrollen las habilidades personales y trabajen la relación social”, afirma uno de los psicólogos de la institución, Joan Vives.
Limitaciones en el acceso
Lamentablemente, una de las consecuencias de esta precocidad es la omisión de las etapas. “Pegan un salto de 14 años a 20 en un instante. Omiten la adolescencia y pasan a ser adultos directamente, con todo lo que ello conlleva. Ojo, no pasa nada y no tiene por qué provocar ningún trauma pero sí deberán aprender a gestionarlo”, afirma Mar Rovira.
Sin embargo, y a pesar de que se puede trabajar con estos menores para paliar las consecuencias de estar sometidos a tanta presión, la psicóloga especialista asegura que habría que regular el acceso de estos chicos a las categorías senior profesionales para evitar que llegue a ocurrir. “Sería interesante estudiar tanto una normativa que limite las edades de acceso como también topes económicos. El dinero a esas edades también confunde mucho. Sueldos progresivos, por ejemplo, democratizarían más el acceso”, afirma Rovira.
Actualmente, ya hay deportes con normativas estrictas de acceso como el motociclismo. Los pilotos jóvenes no pueden acceder al Mundial de Moto3 hasta que no hayan cumplido los 14 años y no hay excepciones que valgan en ningún caso. En el baloncesto, sin embargo las normativas dependen de cada liga. En la NBA, por ejemplo, la edad mínima actual para ser elegible en el draft es de 19 años antes del 31 de diciembre del mismo año y además, el jugador debe haber completado un año de universidad en los Estados Unidos, o haber completado un año de competición profesional en otro país.
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