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El Barça organiza una gira por Barcelona

La escena hay que imaginársela y, por esperpéntica que sea o nos parezca, no por ello ha dejado de existir o puede extrañarnos que se produzca. No, no, pasará, fijo, pasará. Seguir leyendo….

La escena hay que imaginársela y, por esperpéntica que sea o nos parezca, no por ello ha dejado de existir o puede extrañarnos que se produzca. No, no, pasará, fijo, pasará.

Estoy convencido de que el bueno, veterano y pillo de Carles Naval, el delegado de toda la vida que le ha cogido tanto gusto al cargo que no quiere jubilarse (o los futbolistas no le dejan jubilarse), ha declinado, entre una y mil veces, ser protagonista de ese encuentro, de esa escena.

“No, no, por favor, tenéis que venir uno de vosotros y contárselo a Hansi (Flick) porque yo, primero no soy nadie y, segundo, no tengo narices de explicarle semejante galimatías sin quedar como un bobo. Y yo, bobo, no soy”, puede que les haya dicho el bueno de Naval, por ejemplo, a Rafa Yuste o, sin ir más lejos, a Deco. A Joan Laporta no se lo ha dicho, desde luego.

El caso es que, probablemente, le tocaría (o ya le ha tocado) a Deco, que vive de esto y para esto (por cierto, con un gran contrato), entrar en el despacho de Flick en la Ciudad Deportiva Joan Gamper y contarle, explicarle, recitarle el siguiente jeroglífico.

“Mira, Hansi, que sepas que estamos contentísimos, muy contentos, del trabajo que estás haciendo y te animamos a que sigas así. Que sepas que, mientras nosotros estemos aquí, no te faltará de nada. Tú, pide. Pero, tengo que contarte una cosa, que te parecerá extraña, ¿increíble?, puede, ¿esperpéntica?, no creo, pero que es la pura realidad: los próximos tres partidos como local los vamos a jugar, muy probablemente o al menos esos son nuestros planes, en tres estadios distintos de la ciudad. Sí, sí, tranquilo, serán en Barcelona, no vamos a cambiar de ciudad”.

Joan Laporta tumbado sobre el césped del Spotify Camp Nou, con parte de su séquito.

Joan Laporta tumbado sobre el césped del Spotify Camp Nou, con parte de su séquito. / @PPortabellaRaf

Flick, que lo sabe todo porque, no solo habla y lee castellano, sino que tiene todo un séquito de colegas alrededor suyo que le cuentan cada día lo que debe saber, se mueve incómodo en su sillón y para escuchar la última barbaridad de la junta de Joan Laporta se incorpora ligeramente sobre su mesa para no perder detalle de la exposición de ¿Deco? ¿Yuste? ¿Echevarría? ¿Bojan? ¿Manana? ¿Masip?, no, no, Masip no puede llegar tan lejos, aunque le encantaría. Deco, pongamos que Deco, que es al que le toca.

“Contra el Getafe, este domingo, jugaremos, de nuevo, en el estadio Johan Cruyff, que tanta suerte nos dio ante el Valencia. Gran partido, Hansi, una auténtica exhibición de las tuyas. A la Real Sociedad la recibiremos en el nuevo Spotify Camp Nou, el 28 de septiembre…” Y Flick interrumpe la exposición, frotándose inquieto las manos y pasándose pensativo la derecha por su frente. “Perdona, Anderson Luis de Sousa, pero tengo entendido que no tenemos aún permiso para eso…” “No te inquietes, Hansi, no hagas caso de la prensa, el presidente está en ello”. Y Flick pega su espalda al sillón, apoya sus zapatos en el borde de la mesa, hace correr la silla y se estrella contra la pared.

¿Ustedes pueden imaginarse la cara de Hansi Flick cuando alguien, no sé, Deco, le explicó que los tres próximos partidos como local los jugarán en tres campos distintos de Barcelona? ¿Pueden imaginarse la escena? Esperpéntica, sí.

“Pues eso, con la Real en el Spotify Camp Nou y, el primer partido de Champions en casa, será en el Olímpico de Montjuïc”, sentencia Deco. “No te preocupes que los tres campos, los tres terrenos de juego estarán impecables. Tú, Hansi, a lo tuyo, a seguir tan fantásticamente bien como lo estás haciendo que nosotros, ya ves, tenemos toda la maquinaria a punto y todo pensado”.

Deco se levanta, deja a Flick patidifuso, perplejo, él, un alemán auténtico, él entrenador de un equipo majestuoso, él ‘mister’ de todo un Barça, él, que estaba en el paro, va a ser protagonista con todo su equipo de una gira por Barcelona. Casi una gira de obras.

En serio, es posible que en el club sigan habiendo, bueno, todos, directivos, ejecutivos, amigos, enchufados, infiltrados como Alejandro Echevarría, que consideren todo lo relatado como normal, como algo que sucede cuando haces obras en la cocina, cuando cambias el baño de tu casa, cuando le sustituyes a la abuelita la bañera por un plato de ducha con taburete.

Lo siento pero, como no soy socio del Barça, me puedo reir un rato de semejante situación, entre otras cosas porque como soy de los pocos que jamás, jamás, jamás, se los ha creído (y he acertado), ahora, puedo hacer burla, sin pedir disculpas ni perdón, de semejante despilfarro, ridículo y timo.

“¡¡¡Deco, Deco, Deco!!!, perdona”, le grita Flick, muy amablemente, al Director Deportivo culé antes de abandonar su despacho. “Y el partido siguiente, contra el Girona, ¿lo jugamos en Montilivi? No, lo digo por completar la gira”. En serio, Dios da de comer a quien no tiene dientes.

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