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El Barça estrena la temporada con una goleada colectiva (8-0)
Hay pocas cosas que duren para siempre. Más bien, lo habitual es que nada se mantenga, que se vaya diluyendo con el paso del tiempo. El Barça, en parte, le tiene miedo a ese hecho. Nada es eterno, pero está luchando para que, pese a saber que terminará, ese desenlace llegue lo más tarde posible. El vestuario, conjurado, y el staff,…
Hay pocas cosas que duren para siempre. Más bien, lo habitual es que nada se mantenga, que se vaya diluyendo con el paso del tiempo. El Barça, en parte, le tiene miedo a ese hecho. Nada es eterno, pero está luchando para que, pese a saber que terminará, ese desenlace llegue lo más tarde posible. El vestuario, conjurado, y el staff, convencido, afrontan un año donde las salidas han sido más que las llegadas. El estreno contra el Alhama (8-0) se pareció más a un partido de pretemporada que no a un duelo de liga, pero esos 3 primeros puntos dan el inicio a una temporada exigente.
Y es que Liga F sigue siendo un proyecto descompensado. Equipos con gran inversión frente a aquellos que se mantienen inmóviles en modelos caducados. El Alhama, con Randri García (entrenador inhabilitado dos años por conducta vejatoria) en la misma grada con el resto de expedición del conjunto murciano, demuestra que aún quedan muchas cosas por hacer. Como el VAR que se estrena en la presente campaña, que por más que se promete como un avance, en el Johan Cruyff no fue más que un incordio que alargó el encuentro con revisiones innecesarias y pérdidas de tiempo.
Pero, mientras que el paso del tiempo es inevitable, hay cosas que no cambian. Como el toque de Aitana, el desequilibro de Caroline Graham Hansen, el olfato de Ewa Pajor y la magia de Claudia Pina. La noruega abrió la lata a los 4 minutos de partido y, de allí, las azulgranas siguieron su estela. La de Ribes firmó el segundo, minutos antes de que Pajor se sumara al festín. Hubo tantos de todos los colores pero el de Ona Batlle fue una obra de arte. La lateral recogió el balón con un control acrobático para reventar el balón al fondo de la red.

La defensora del FC Barcelona Ona Batlle celebra su gol, cuarto del equipo, durante el partido de Primera División Femenina que FC Barcelona y Alhama ElPozo CF disputan este sábado en el estadio Johan Cruyff. / Toni Albir / EFE
El quinto llegó en la segunda parte, en una nueva combinación entre Ewa Pajor y Graham Hansen, que la noruega remató ante la portera. Con Claudia Pina ya sobre el verde, la delantera volvió a demostrar porque debe ser indiscutible en este equipo. Un hattrick en poco más de media hora de partido (contando los más de 10 de añadido) afianzaron el 8-0 y selló la primera victoria azulgrana en la temporada.
Pero más allá de la goleada o las buenas jugadas, el Barça se lleva una buenísima noticia. La aparición de Clara Serrajordi en el once sorprendía. La centrocampista del filial se quiere postular para ser la cuarta opción de Pere Romeu y con la actuación ante el conjunto murciano se cargó de argumentos. Le dio movilidad al balcón, apareció cuando se la necesitó y balanceó con gusto entre dos estrellas como Aitana y Alexia. La cantera debe ser una herramienta que el técnico azulgrana use este año con una plantilla corta y el cansancio acumulado en las piernas de las futbolistas tras el enésimo verano con competición de selecciones.
Empieza un nuevo año. Con retos, ganas y muchas miradas puestas en el conjunto azulgrana. Las vigentes campeonas quieren prolongar su reinado y para ello cada partido cuenta.
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