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El Barça alcanza la gloria mundial gracias a un Nielsen estratosférico
Seis años después de su último éxito, el Barça volvió a reinar en el Mundial de Clubs. El equipo azulgrana conquistó en El Cairo su sexta corona tras una maravillosa final ante el Vezsprem resuelta tras dos prórrogas (30-31). La imperial actuación del portero Emil Nielsen, que jugará en el club húngaro a partir del próximo verano, resultó clave en el…
Seis años después de su último éxito, el Barça volvió a reinar en el Mundial de Clubs. El equipo azulgrana conquistó en El Cairo su sexta corona tras una maravillosa final ante el Vezsprem resuelta tras dos prórrogas (30-31). La imperial actuación del portero Emil Nielsen, que jugará en el club húngaro a partir del próximo verano, resultó clave en el éxito del equipo de Carlos Ortega, que alzó el único gran título que le faltaba como técnico azulgrana.
Fue una final interminable que se prolongó durante dos horas y cuarto de tiempo real. Esta vez sí hubo final feliz para un Barça que participó en el torneo como invitado y acabó llevándose el título. Se medían en la cita decisiva el último campeón, el Vezsprem, y el más laureado de la historia del torneo en un partido con morbo entre viejos conocidos.
El Vezsprem, además, eliminó al Barça en las semifinales de la pasada edición tras un polémico duelo que este jueves quedó reparado. El club azulgrana recuperó la hegemonía mundial y emuló los anteriores éxitos de 2013, 2014, 2017, 2018 y 2019, todos ellos logrados bajo la dirección de Xavi Pascual, este jueves en el bando contrario.
Duelo de porteros
La igualdad y la intensidad presidieron el choque desde la puesta en escena. Ambos equipos dejaron muy claro que su punto fuerte se sitúa en la defensa, lo que propició una final ajustada y rocosa. Empezó mejor el Veszprem, pero el Barça se entonó poco a poco hasta lograr su primera ventaja (5-6, m. 17) tras un tanto de Frade.

Carlos Ortega y los jugadores del Barça celebran un tanto en la final de este jueves. / MOHAMED HOSSAM / EFE
En pleno equilibrio de fuerzas emergieron los dos porteros, que mantuvieron un duelo espectacular. El exazulgrana Rodrigo Corrales sostuvo al cuadro magiar, mientras Nielsen (26 paradas, incluidos 3 penaltis) se agigantó para frenar los ataques de su futuro equipo. El meta danés fue clave para que el Barça alcanzara el descanso por delante (12-13) tras un gol de Blaz Janc a 20 segundos del intermedio. Ian Barrufet, letal en los penaltis, también destacó en un primer tiempo tremendamente igualado ante un rival liderado por Descat y Remili.
Regresó de vestuarios con energía el Vezsprem y se puso por delante con goles de Cindric y Descat. Lejos de hundirse, el Barça firmó un parcial de 0-4 y se puso con una ventaja de tres por primera vez en la final (14-17, m. 43) tras un tanto a puerta vacía de Djordje Cikusa en los mejores minutos del cuadro de Ortega. Un penalti marcado por Marguc propició el retorno de las tablas (18-18, m. 51) antes de un desenlace apasionante.
Desconcierto arbitral
El omnipresente Descat puso por delante a los magiares (20-19, m. 56), pero el cuadro catalán siguió peleando. El campeón se decidiría por detalles, como suele ocurrir en el balonmano. N’Guessan se vino arriba con dos tantos seguidos, Nielsen repelió el lanzamiento de Elderaa y el Barça tuvo ataque para ganar, pero una falta en ataque otorgó la última posesión al Vezsprem en pleno desconcierto arbitral. Remili falló y envió el duelo a la prórroga.
La primera mitad del tiempo extra concluyó con los húngaros por delante (25-24) tras un gol en el último segundo de Fàbregas que mantuvo vivas las ilusiones azulgranas. Dika Mem igualó el pulso a 50 segundos del final y la final se fue a la segunda prórroga (26-26). Diez minutos más de agonía con Nielsen en plan Dios para impulsar al Barça hacia un título sellado con un gol de Aleix a 15 segundos del final y una última parada del prodigioso meta.
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