El Mundo
Decenas de reservistas israelíes se unen para protestar contra los planes de ocupación de Gaza
Decenas de miles de reservistas (re)comenzarán a prestar servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) este martes, tras ser llamados a filas a raíz de la aprobación del plan de ocupación de la ciudad de Gaza propuesto por el Gobierno de Benjamín Netanyahu.Seguir leyendo….
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Decenas de miles de reservistas (re)comenzarán a prestar servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) este martes, tras ser llamados a filas a raíz de la aprobación del plan de ocupación de la ciudad de Gazapropuesto por el Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Sin embargo, dentro de las propias filas militares ya surgen voces de rechazo ante la ambición castrense de reclutar a más de 130.000 personas para acometer la ofensiva en el enclave. Este mismo martes está prevista una protesta en Tel Aviv en la que se espera ver a objetores mostrando públicamente su negativa a ser reclutados.
Tal y como informa el diario israelí Haaretz, unos 60.000 reservistas han sido llamados en esta primera fase de la ocupación total, que se prevé provoque el desplazamiento forzado de hasta un millón de gazatíes. Muchos de ellos ya han estado sirviendo en la franja en los últimos meses y ahora se ven obligados a extender su servicio tres meses más. Mientras el desacuerdo ideológico con los planes de Netanyahu gana fuerza entre los propios soldados, el cansancio físico lleva tiempo haciendo mella.
La oposición interna
Las protestas, intensificadas durante el mes de agosto, se esperan constantes mientras persistan las discrepancias en las altas esferas sobre la conquista de la ciudad de Gaza. El jefe del Ejército, Eyal Zamir, advirtió hace menos de un mes que una “incursión total” podría “atrapar” a las tropas, “aumentar las bajas” y “poner en riesgo la vida de los rehenes”. Por ello, sigue apostando por la vía diplomática. En el lado opuesto, Netanyahu insiste en la ofensiva militar, respaldado por el apoyo inquebrantable del presidente estadounidense Donald Trump. Aunque el mandatario reconoció esta madrugada que la situación en Gaza “es terrible” y que “la gente está muy hambrienta”, su retórica y acción resultan altamente volátiles.
El trasfondo inmediato de estas tensiones es la negativa del Ejecutivo israelí a debatir un posible alto el fuego en Gaza, propuesto por Catar y Egipto a mediados de agosto. El acuerdo —muy similar al anterior aceptado por ambas partes— incluía un cese de hostilidades de 60 días y la liberación gradual de 50 rehenes —incluidos 20 que se presumen vivos— retenidos en la Franja.
Antecedentes de desacuerdo
No es la primera vez que los planes de las FDI se ven cuestionados desde dentro. El pasado 22 de agosto, apenas un día después de que la ONU declarara oficialmente la hambruna en Gaza y denunciara la campaña de inanición total de Israel, miles de personas —entre ellas militares— se congregaron en la plaza Habima, en el centro de Tel Aviv, para denunciar “el cinismo” del Gobierno y dejar claro que no querían “ser cómplices” de sus crímenes.
La primera gran muestra de disenso se dio con la carta firmada por 600 exoficiales israelíes a principios de agosto, que pedían una intervención estadounidense para poner fin a la guerra. Según una encuesta reciente publicada por Haaretz, alrededor del 33% de los israelíes judíos apoyan a quienes rechazan el reclutamiento, considerando que esa es la vía para salvar a los rehenes de los riesgos de la actual ofensiva.
Un control incompleto
Actualmente, Israel controla ya el 75% de la Franja de Gaza, pero los objetivos estratégicos marcados por el Gobierno no se han cumplido. Así lo recoge un informe clasificado del propio Ejército israelí sobre la operación Carros de Gedeón, iniciada en mayo con el fin de liberar a los rehenes y derrocar a Hamás.
El plan, basado en la toma del 75% del enclave y la destrucción sistemática de su infraestructura, no ha conseguido materializar sus metas. El documento, filtrado parcialmente por varios medios israelíes, reconoce la “incompetencia” de las autoridades en la planificación de la distribución de ayuda humanitaria y califica la ofensiva como un fracaso.
Según el informe, estas deficiencias logísticas permitieron a Hamás desplegar una campaña de denuncia internacional alrededor de la crisis alimentaria. El Ejército sostiene que no existe una hambruna en Gaza y acusa a Naciones Unidas de haber caído en “los argumentos fabricados” por la milicia palestina.
El parte militar concluye que la operación Carros de Gedeón ha llevado a Israel a cometer “todos los errores posibles”: tácticas ineficaces frente a la guerrilla urbana palestina, repetición de incursiones en áreas previamente ocupadas, desgaste físico de las tropas y pérdida de apoyo internacional, mientras Hamás ha logrado mantener estructuras de supervivencia en otras zonas de la Franja.
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