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De Jong sale y manda; Eric García sirve para todo, hasta para marcar goles
Andaba el partido espeso en Oviedo. Muy espeso, sobre todo después del error de Joan Garcia, el primer gran error con la camiseta del Barça. Andaba lento y ofuscado, topando, además, con las decisivas paradas de Aarón Escandell a los dos latigazos de Rahsford y otro de Araujo, teniendo en cuenta que contó con la complicidad del palo izquierdo que escupió…
Andaba el partido espeso en Oviedo. Muy espeso, sobre todo después del error de Joan Garcia, el primer gran error con la camiseta del Barça. Andaba lento y ofuscado, topando, además, con las decisivas paradas de Aarón Escandell a los dos latigazos de Rahsford y otro de Araujo, teniendo en cuenta que contó con la complicidad del palo izquierdo que escupió el tiro lejano de Raphinha.
Andaba espeso el Barça porque no tenía fluidez en su fútbol, con un desorientado Dani Olmo, sin peso en el partido, mientras Pedri se sentía solo y Marc Casadó no llegaba a todos los sitios. En ese momento, el Madrid estaba un poco lejos (a cinco puntos debido al 1-0 de Alberto Reina aprovechando esa primera cantada de Joan Garcia) y le tocaba intervenir a Hansi Flick. Tenía el alemán que reactivar, sí o sí, a su ofuscado grupo de jugadores que no se imaginaban un escenario así.
Frenkie trae el orden
Entonces, el técnico ordenó un cambio que cambió al equipo. Quitó a Casadó y puso a De Jong. De inmediato se reordenó al Barça. Y Pedri se reencontró con la pelota, mientras Eric Garcia, el chico para todo, dejaba otro catálogo de su espectacular polivalencia. Iba mucho más allá de su gol («seguí la pelota hasta el final», contó luego el defensa azulgrana que no abandonó hasta el que el balón rebotó, caprichoso él, en el poste izquierdo del Oviedo) porque Eric se ha convertido en un jugador absolutamente estructural para el Barça. Y para Flick, quien ordena su zaga en función del exjugador del City.

Cubarsí y Joan Garcia, en el Carlos Tartiere tras el 1-0 del Oviedo por un error defensivo del meta azulgrana. / Dani Barbeito
De Jong salió y cambió el partido. Pero Eric abrió el camino de la remontada anotando el 1-1, producto de una jugada extraña en un extraño partido. Con Araujo disfrazado de extremo izquierdo -¿qué hacía ahí el uruguayo?- inventándose un gran centro servido tras regate y centro con la zurda, manejado con el oficio de delantero centro que irradia Ferran y encontrando recompensa a su perseverancia.
Eric, un pilar para Flick
El central diestro inicia la jugada desde el costado izquierdo y el lateral derecho la termina como un ‘cazagoles’. Empezó Eric, que ha sido titular en seis de los siete encuentros del Barça, en la banda derecha y acabó siendo el lateral zurdo en un Barça que terminó con cinco centrales en el campo. Lo nunca visto hasta ahora.

Frenkie de Jong controla un balón ante Salomon Rondon, del Oviedo. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Tuvo Eric un impacto en el Carlos Tartiere que trasciende sus posiciones. Hasta 102 toque les dio al balón, rozando el 90% de acierto en el pase teniendo la limpieza por bandera. Ni una sola falta cometió el futbolista que se reencontró consigo mismo en Montilivi. De la mano de Míchel añadió registros nuevos a su juego, mientras Flick, que frenó su retorno a Girona, le ha inyectado una confianza descomunal. La zaga es Eric y tres más.
Además no existe defensa en la Liga que haya marcado más goles en todas las competiciones que Eric desde que llegó Flick al Barça al inicio de la pasada temporada. Suma seis tantos. Y su influencia en el equipo ha crecido de tal manera que es intocable para el alemán porque le sirve para todo. Fue, por ejemplo, central diestro titular ante el Getafe.

Rashford felicita Lewandowski después de que el polaco anote el 1-2 del Barça en el Carlos Tartieres. / Afp
Días más tarde, y en el Carlos Tartiere, sirvió para ejercer de lateral en las dos bandas, añadiendo, al mismo tiempo, ese gol decisivo, prólogo de la decisiva aportación de Frenkie de Jong, quien se siente, ahora sí, el dueño del equipo, tal si hubiera conectado con aquel Frenkie de Jong del Ajax.
“Es muy importante, igual que Pedri. En la segunda parte hemos tenido más control y más ritmo del partido. Eso ha hecho el partido más difícil para el Oviedo”, admitió el entrenador azulgrana, quien no dudó en calificar que los cambios (De Jong por Casadó y Lewandowski por un cansado Raphinha) llegaron en el “momento oportuno”.
Centró el neerlandés, transformado en el jefe del Barça junto a Pedri, y cabeceó el polaco con violencia para sellar la remontada con el 1-2. Y De Jong se marchó de Asturias dejando unas estadísticas impecables: 64 pases buenos de 65 realizados. O sea, un 98%.
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