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Crónica del Barça-Real Sociedad: con un minuto le basta a Lamine Yamal
Con Lamine Yamal todo es más fácil. Se puede ganar sin él. Se ha demostrado en su ausencia. En casa ajena o en el Johan Cruyff. En Montjuïc, en el retorno al hogar de alquiler del curso pasado, una ultradefensiva Real Sociedad se le estaba atravesando al Barça. Entonces salió el elegido y el agua volvió a correr con fluidez. Al…
Con Lamine Yamal todo es más fácil. Se puede ganar sin él. Se ha demostrado en su ausencia. En casa ajena o en el Johan Cruyff. En Montjuïc, en el retorno al hogar de alquiler del curso pasado, una ultradefensiva Real Sociedad se le estaba atravesando al Barça. Entonces salió el elegido y el agua volvió a correr con fluidez. Al minuto de ingresar en el partido puso a temblar a su defensor, centró a Lewandowski y balón dentro. Un solo minuto y nada más. Una victoria para trepar al liderato (2-1) que facilitó la derrota del Real Madrid del sábado ante el Atlético.
La Real Sociedad, probablemente bajo de confianza, puso un candado del tamaño de una grúa y el Barça no encontró la llave para abrir aquello en la primera parte. Acaparó el balón pero no supo muy bien qué hacer con él. Un dominio lento como la obra de un estadio. La frustración la expresó Dro, el prometedor centrocampista que se estrenó oficialmente con el primer equipo, que golpeó al césped cuando perdió un balón en el medio campo. Un césped, por cierto, en impecable estado pese a haberse instalado hace unos días.

Kounde, celebrando al empatar el partido durante el partido de liga entre el FC Barcelona y la Real Sociedad. / JORDI COTRINA / EPC
Odriozola, que jugó gracias a la lesión de Aramburu, marcó en la única vez que la Real se aproximó a saludar a Szczesny en la primera parte. Fue cumplida la media hora y hasta entonces al polaco ni se le había visto. Casi nos habíamos olvidado de que jugaba. A la vista de la actitud del equipo donostiarra bien podía haberse alineado a Joan Garcia con la escayola en la rodilla o Ter Stegen con cicatrices en la espalda.
El tanto espabiló las ideas. Las de Roony, por ejemplo, que empezó a atacar a su lateral, se inyectó dinamismo y rozó el gol en un par de ocasiones. Y las de Pedri, sobre todo las de Pedri, que decidió que aquello necesitaba de sus mejores servicios. El público de Montjuïc coreó su nombre después de bailar una jota en el área rodeado de defensores. Y en el momento de ser sustituido. Cuando se pone a jugar, Pedri resulta hipnótico.

Dro conduce el balón durante el partido de liga entre el FC Barcelona y la Real Sociedad. Fotografía de Jordi Cotrina / JORDI COTRINA / EPC
Remiro, el portero donostiarra, puso las cosas difíciles y mantuvo a su equipo en el partido. Interpuso sus manos salvadoras con la agilidad de un crupier. Ya no llegó al remate de Koundé tras un córner botado por Rashford. Primer gol del francés de la temporada al borde del descanso. Candado abierto.
La llave maestra
Para romperlo del todo hizo falta Lamine Yamal. Es la llave maestra que descerraja un blindado si conviene. Y lo hace en un plis-plas. Apenas un minuto después de entrar en el campo en sustitución de Roony, aún en fase de voluntarioso, retornó la magia. Encaró al lateral y con la derecha se la puso a Lewandowski, que selló su cuarta diana del curso.
La que tenía que ser la quinta, a seis minutos del final, se estrelló en el larguero. Cuesta imaginar que el polaco haya desaprovechado un remate más fácil en toda su carrera. La jugada, por supuesto, surgió de una carrera de Lamine Yamal.

Lamine Yamal, en Montjuïc. / Jordi Cotrina
Al empezar el partido Lamine Yamal mostró el trofeo Kopa con la brevedad de los logros menores. No lo es, o lo es quizá para él, y por eso pareció enviar el mensaje de que para recrearse en los aplausos que el público tenía ganas de regalarle será cuando vuelva de París con la pieza de caza mayor, que es el Balón de Oro. Juega a ese nivel, como volvió a demostrar con el gol de Lewandowski. Pudo acabar de coronar su regreso con un remate que vio puerta y que le fue anulado por un palmo. Con él, ciertamente, todo es más fácil.
Buen Rashford
Quien no marcó fue Marcus Rashford. El inglés produjo posiblemente los 80 minutos más productivos de su estancia en el Barça, más allá del día del Newcastle. Corrió, buscó el desmarque y remató con insistencia. Se sintió involucrado en el juego. Remiro le provocó más de un chasco.
La Real Sociedad se descamisó en la recta final y Kubo estrelló un balón en el larguero. El nerviosismo recorrió el espinazo de los 50.000 espectadores de Montjuïc. La cosa no pasó a mayores y se pudo celebrar el liderato y el Piromusical. Pero conste en acta que Lamine Yamal iluminó antes Montjuïc.
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