Àlex Márquez: Si un día, luchando con Marc, nos caemos, será porque uno de los dos la ha cagado
Es muy posible que ellos sean los que menos hablan del asunto, fundamentalmente, porque llevan toda la vida juntos, porque han compartido casa, educación, amigos, diversión y profesión durante los últimos 25 años, al menos. Lo han vivido todo, todo bajo el mismo techo e, incluso, han celebrado los éxitos de uno y otro por igual.Seguir leyendo….
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Es muy posible que ellos sean los que menos hablan del asunto, fundamentalmente, porque llevan toda la vida juntos, porque han compartido casa, educación, amigos, diversión y profesión durante los últimos 25 años, al menos. Lo han vivido todo, todo bajo el mismo techo e, incluso, han celebrado los éxitos de uno y otro por igual.
Marc Márquez, de 32 años, nueve veces campeón del mundo de motociclismo, que llegará mañana a Cheste (Valencia) para celebrar su coronación y ser protagonista de la fiesta de despedida del Mundial, acaba de reconocer lo que todo el mundo intuía, que cambiaría uno de sus siete títulos de la categoría reina para que Àlex, de 29 años, bicampeón del mundo de las cilindradas inferiores y nuevo subcampeón de MotoGP, tuviese el mayor de los cetros. “Pero tendrá que ganárselo él solito y estoy convencido de que lo conseguirá”.
Àlex Márquez se hace una foto con el móvil de un seguidor suyo en Cheste (Valencia). / GRESINI RACING TEAM
Marc siempre ha dicho que su hermano, el ‘Pistolas’, es diesel y él, gasolina. “Me encantaría tener la calma que tiene Àlex, su pausa, porque creo que, en momentos determinados, me iría de maravilla”, ha comentado en más de una ocasión ‘Et’, ‘il Cannibale’, como le llaman en Italia. “A mí, mira, me gustaría tener la explosividad de Marc, también me iría de maravilla, de vez en cuando, tener esa chispa, sí”.
Moto oficial ¡ya!
Àlex Márquez llega a Cheste, Valencia, no solo con los deberes hechos y habiendo conquistado todo lo que se puede conquistar cuando el mejor es tu hermano y resulta invencible. Llega con la corona del ‘mejor de los otros’, es decir, convertido, no solo en subcampeón del mundo, sino en el piloto oficial por excelencia para 2026, de la mano de Ducati, que acaba de confirmar que el menor de los Márquez Alentá tendrá, la próxima temporada, la misma moto que Marc y el italiano Francesco ‘Pecco’ Bagnaia en el equipo oficial de la firma de Borgo Panigale.
“No puedo ser más feliz, desde luego”, reconoció ayer Àlex a El Periódico en la renovada sala de prensa de Cheste. “Ya he conseguido lo que tenía que conseguir este año y tanto Portimao como Valencia son un regalo. Hay que aprovecharlo, aunque es verdad que este fin de semana es muy importante salir con buenas sensaciones del GP para afrontar el test del martes relajado y contento”.
Marc siempre explica que le encantaría poseer la calma, la pausa, que tiene su hermano Àlex y el ‘Pistolas’ siempre ha deseado tener la explosividad que atesora su hermano mayor. Y, sí, Marc es velocidad pura, gasolina; Àlex es un diesel infalible.
Y es que, el próximo martes, arranca la temporada 2026, que, en teoría, bueno, sin teoría, en realidad, se correrá con las mismas motos que este año, con algún pequeño retoque, nada del otro mundo, dicen. Y Àlex tendrá el martes a su entera disposición la moto oficial-oficial, es decir, la ‘Desmosedici’ ‘pata negra’ de Ducati, para empezar a dar sus primeros pasos con la mejor moto del Mundial.
Probar a tope
Cuando le dices a Álex que Marc ha dicho, mientras se recupera de la operación sufrida en su hombro derecho, que está tranquilo pese a no poder quedarse, el martes, al primer ensayo del 26, “porque tengo a Àlex probando la moto”, el ‘Pistolas’ comenta, entre orgulloso y feliz, que “es el primer test que haré con la moto oficial. Nuestro trabajo no es decir si lo que probamos va mejor o peor, porque nosotros no hacemos las piezas; nuestra misión es probar esas piezas, esas mejoras, a tope, llevarlas al límite, para que los ingenieros puedan ver si lo incorporado en la moto funciona o no. Probar cosas nuevas siempre es interesante y motivador”.
Àlex, que reconoce que “el sueño de todo piloto es tener en su taller una moto oficial de fábrica, de verdad”, contó ayer que, a veces, habla con Marc de qué ocurriría si se enfrentasen, de verdad, en algún momento en la pista, peleando por adelantarse. Y explicó que esa reflexión ya la han realizado, sí.
Gabriela Guzmán y Àlex Márquez paseando, ayer, por la pista del circuito de Valencia. / GRESINI RACING TEAM
“Veníamos del primer gran premio en Tailandia y llegamos a Argentina”, explica el ‘Pistolas’. “Todo el mundo recuerda que Marc me adelantó, en Tailandia, y me dejó liderar la carrera para controlar, durante unas cuantas vueltas, la presión de su neumático delantero. Y fue al llegar a Termas de Río Hondo, cuando Marc me comentó: ‘¿Tú, Àlex, no tienes una sensación rara cuando me tienes que adelantar? No hablo de miedo, hablo de no cagarla, pues se trata de tu hermano’”.
Y, en ese momento, fue cuando Àlex le comentó a su hermano: “Le dije que tenía razón, sí, que, a veces, me daba un poco de cosa. Y, entonces, fue cuando me dijo ‘eso no nos puede pasar, deberíamos hacer un pacto’, me soltó. Todos sabemos que en MotoGP puede ocurrir de todo, incluso sin querer cualquiera de nosotros, no solo Marc y yo. Y fue cuando decidimos que, si nos caemos peleando por adelantarnos, si nos tiramos uno al otro, si nos vamos al suelo los dos, uno le dirá al otro que la ha cagado. Y ya está. Y seguiremos siendo hermanos…y rivales a la vez”.