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Abner Lloveras, luchador: «Antes solo había ‘talegueros’, ahora hay universitarios que pelean en MMA profesional. Ha cambiado mucho»
Tiene 43 años, creció y sigue viviendo en Besòs Mar y se autodefine como luchador, antifascista e independentista. Ha peleado en casi todas las disciplinas y fue el tercer español en debutar en la UFC en la época de Conor Mc Gregor. Haciendo gala de una carrera inusualmente larga para los deportes de contacto, dentro de dos semanas se enfrentará a…
Tiene 43 años, creció y sigue viviendo en Besòs Mar y se autodefine como luchador, antifascista e independentista. Ha peleado en casi todas las disciplinas y fue el tercer español en debutar en la UFC en la época de Conor Mc Gregor. Haciendo gala de una carrera inusualmente larga para los deportes de contacto, dentro de dos semanas se enfrentará a Franco Tenaglia en la pelea estelar de la cartelera de Noche de Leyendas 2 en el Olimpic Arena de Badalona.
El próximo 11 de octubre peleará en boxeo con guantes, que es algo distinto a lo que está acostumbrado.
Para mí es más fácil. Me he podido centrar solo en el boxeo, pero es cierto que hace años que no peleaba en boxeo así que tocaba refrescar. Él viene de ser campeón de Europa de ‘bare knuckle’ y lleva más tiempo centrado en el boxeo, pero yo llevo muchos más años de trayectoria en el boxeo. Será una buena pelea.
Habiéndo hecho de todo en los deportes de contacto, ¿tiene una disciplina favorita?
Las MMA es lo que más me gusta, pero he de decir que pelear me gusta, en general. Sobre todo sin reglas, eso es lo máximo. Es divertido, y te da un subidón de adrenalina.
Para llegar hasta ahí tuvo que pasar por muchos estados antes. ¿Cómo empezó?
Empecé en el kickboxing. Yo vivía en Besòs Mar con mi familia, mi hermano mayor empezó a hacer kickboxing en un gimnasio del barrio y yo jugaba a fútbol. Cuando llegué a la adolescencia el fútbol me empezó a aburrir y me pasé al kick. Fui enganchándome rápido empecé con dos días a la semana y empecé a ver vídeos de peleas en internet, sabía que quería hacer eso algún día.
¿Y cuándo se puso la cosa seria?
Me había ido a vivir a Londres por motivos personales a los 20 años y allí me sacaron directamente a pelear en MMA profesional. Sin paños calientes. Fue muy bestia. En Circus Tavern, en las afueras. Fue brutal, había más peleas fuera que dentro del recinto, estaba lleno de gángsters. Lo viví con tanta emoción, que ya no he dejado de pelear.
No ha seguido un camino tradicional empezando en amateur entonces.
Aquí no había cultura de la lucha. No la hay ahora que ha habido un gran boom, imagínate hace 20 años. Había 2 o 3 peleadores de kick y alguno de boxeo, pero no tenía nada de repercusión ni una manera de hacer las cosas muy definida. Era más prueba y error.
Llegó incluso a la UFC…
Sí, y fui de los primeros españoles en conseguirlo. Es la promotora que más repercusión me ha dado. Y un currículum que ya no me va a quitar nadie. Cuando me llamaron para pelear en Las Vegas acababa de decidir que dejaba las clases de lucha que daba en un gimnasio en Dubai. Entonces me empezaron a salir muchas cosas buenas.

Abner Lloveras durante la entrevista con EL PERIÓDICO en su gimnasio en la Rambla Prim de Barcelona. / Jordi Otix / EPC
Usted que ha vivido de la lucha en varios países, ¿Cómo ve el panorama español?
Es difícil en todas partes, da igual donde estés porque necesitas ser muy bueno para vivir de esto, pero hay países en los que es más fácil sin duda. En Estados Unidos por ejemplo, estás más en el radar de la UFC que si vives en España. Pero con dedicación, se puede conseguir.
¿Qué opina del fenómeno Topuria?
Yo lo estoy viviendo quizás un poco más desde fuera. Está facilitando algunas cosas, pero en su día yo ya conviví con Mc Gregor en UFC y ya fue un boom social. A mí, estar con McGregor entonces me dio mucha repercusión social entre los aficionados de verdad de la lucha, pero es cierto que Topuria ha sabido llegar al público general. En cualquier bar preguntas y la gente sabe quién es. Eso hace que más gente quiera entrenar o al menos que se acepte más.
¿A nivel de estereotipos?
Yo noto que la gente me respeta como peleador, pero también es cierto que soy una persona muy pacífica fuera del ring. Sigue habiendo gente que me ve y se impresiona, a mí me sigue incomodando que haya ese estereotipo. Pero hace 20 años era peor. Donde yo entrenaba en Esport Rogent solo había ‘talegueros’ y ahora cualquier chaval que quiera hacer deporte puede entrenar lucha. Ha cambiado mucho, es más deportivo y se vive de una forma más sana también. Puedes hacer MMA profesional y tener una carrera universitaria, antes no.
Usted, en cambio, ha tenido experiencias más underground como King Of the Streets (KOTS). ¿Le daba respeto?
Da miedo, directamente. Tú no controlas nada en ese momento. Dependes de personas que no conoces. Te llevan a sitios que no conoces, te encierran y te atan con cadenas en una nave industrial para que te pelees sin reglas. Imagínate el miedo que llegas a pasar. Alguna vez he llegado a desear que hubiera una redada y me sacaran de allí sin pelear, pero la adrenalina que me daban esas peleas sin reglas era brutal. Pero en tu cabeza antes de salir siempre había un freno porque hay tanta tensión que nunca sabes lo que va a pasar.

Abner Lloveras durante la entrevista con EL PERIÓDICO en su gimnasio en la Rambla Prim de Barcelona. / Jordi Otix / EPC
¿Cómo se llega a pelear ahí?
A mí me lo propusieron los ‘desperdicis’, los hooligans del Sant Andreu. Un hombre de allí me conocía, me había visto pelear y me puso en contacto con ellos. No me querían pagar por pelear, solo si ganaba. No tenía sentido y rechacé la primera oferta. Era mi trabajo, pero ellos lo vivían más como una pelea por orgullo. Fascista contra antifascista. Lo dejé pasar, pero con el tiempo, una época que no me salieron peleas les volvía contactar y esa vez fui voluntariamente. Esa pelea se hizo muy famosa porque fue muy larga.
¿Alguna vez lo ha vivido desde el otro lado?
Sí, he ido de público e impresiona mucho. Lo piensas fríamente y dices ¿cómo me he metido ahí? Parecía una película.
Usted se ha declarado siempre antifascista en un mundillo que más bien tira para el otro lado. ¿Eso le ha cerrado puertas?
No, realmente no. Te he de decir incluso que hay gente muy ‘facha’ que se que me apoya como luchador. Ahora son ‘neoliberales’ los que más abundan. Nunca he militado en ningún grupo organizado por eso, pero bueno, tengo claros mis principios. También me he declarado siempre abiertamente independentista porque mi padre era muy catalán. De hecho, creo que haberlo dicho tan claramente me ha ayudado a darme a conocer.
Pero le pitaron por hablar en catalán tras la velada de Jordi Wild en Badalona, por ejemplo.
Como en todo, al principio tuve muchos comentarios negativos en mi perfil, más por independentista que por antifascista, la verdad. Pero es que ni me importa porque después de pelear ni siquiera piensas en lo que dices, pero como con Jordi hablo en catalán, pues hablé en catalán.
¿Qué opina de estas veladas no tan tradicionales organizadas por ‘youtubers’?
Jordi mueve un público general que de otro modo no hubiera ido a ver una velada. En Noche de Leyendas por ejemplo el público era más tradicional, de barrio, gente de los gimnasios que va a ver a los compañeros o gente que de verdad le gusta la lucha. Al final hay que verlo como lo que son. Una pelea con espadas o una dentro de un coche al final es un espectáculo. Está bien que haya ambas cosas porque las más multitudinarias pueden hacer que alguien que no lo conocía descubra este deporte y busque veladas de otro estilo más tradicional. También te digo que a mi gimnasio no ha venido ni un solo chaval por haber visto la velada de Ibai, por ejemplo (ríe).
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