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A falta de juego, Flick intenta resetear al Barça
Ni en la victoria, imprescindible ante el Elche para no permitir que el Madrid se dispare en la Liga, encuentra consuelo completo el Barça. No tiene el juego de hace un año, castigado por las lesiones -está sin Pedri y sin Raphinha- y desprovisto de la cohesión en su idea que le elevó el curso pasado hasta convertirlo en una de…
Ni en la victoria, imprescindible ante el Elche para no permitir que el Madrid se dispare en la Liga, encuentra consuelo completo el Barça. No tiene el juego de hace un año, castigado por las lesiones -está sin Pedri y sin Raphinha– y desprovisto de la cohesión en su idea que le elevó el curso pasado hasta convertirlo en una de las grandes sensaciones del fútbol europeo.
Un equipo lozano, atrevido y fresco, divertido siempre de ver, al que ahora, en cambio, cuesta encontrar réplica en estos casi tres primeros meses de competición. Como dijo Flick sobre la lesión de Lamine («va y viene, tiene que gestionarla él»), el Barça anda igual. Va y viene sin dejar un sello de autoridad indiscutible, prisionero de sus dudas, emitiendo signos en cada partido de su irregularidad. Incluso cuando gana.

Lamine chuta el balón entre Álvaro y Bigas para anotar el primer gol del Barça al Elche. / JORDI COTRINA
Goles ‘made in Flick’
Los tres tantos al Elche refuerzan la idea original de Flick, aunque, al mismo tiempo, retratan su poca consistencia en el juego. Son producto de acciones rápidas y verticales, un registro del alemán. Pero no son tejidos con paciencia sino que nacen de la presión, que ya no es tan coordinada como antes, entre otras razones porque los rivales -el Elche fue el último ejemplo- tienen perfectamente estudiado el mecanismo azulgrana, encontrando antídotos eficaces. El Barça cayó tanto en fuera de juego (hasta en cinco ocasiones) como el conjunto de Eder Sarabia.
En el 1-0, solo intervinieron dos jugadores. Robó Balde, remató Lamine Yamal. Todo sucedió de forma rápida. Cuatro toques del lateral y tres del delantero. Todo ocurrió en apenas ocho segundo. Más centelleante fue el 2-0. Robó Fermín y marcó Ferran. Cuatro toques (tres del centrocampista) y cinco segundos de puro vértigo. Y el 3-1 que dio la tranquilidad llegó tras una falta sacada por Koundé, que conectó con Casadó. Y este detectó la carrera de Fermín, que asistió con sabiduría a Rashford. La jugada más larga. Y duró 14 segundos con ocho toques en total.

Eric y Araujo buscan su posición en un saque de esquina durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Elche en el estadio LLuis Companys. / JORDI COTRINA
Solo tres porterías a 0 en 14 partidos
No hay día en que el Barça no reciba un gol. Da igual quien sea el portero. Si el titular (Joan Garcia) o el tercero (Szczesny), pero no encuentra la manera el equipo de Flick de sellar su marco. Es una tendencia que se ha venido repitiendo en los ochos últimos encuentros, signo irrefutable de su poca estabilidad defensiva. Es, curiosamente, la línea en la que el técnico ha introducido más cambios aunque al final haya apostado por Koundé, Cubarsí (suplente el domingo), Eric Garcia (instalado en el flanco zurdo) y Balde.
No todo se explica por la añoranza, cada vez más exagerada, hacia la valiosa figura de Iñigo Martínez. Con él, también fue el Barça un grupo inestable el curso pasado recibiendo muchos goles. El problema es que el equipo concede mucho. Y encaja sin parar desde hace mes y medio. El triunfo contra el Getafe (3-0), que data del pasado 21 de septiembre es el último, y con Joan Garcia en la portería, que no se recogió ningún balón de la red azulgrana.
Desde entonces, una secuencia de ocho partidos consecutivos con malas noticias atrás (incluyendo tres derrotas, PSG, Sevilla y Madrid) y la sensación de que el rival tiene un plan. Rafa Mir, escorado a las bandas, a pesar de ser un ‘nueve’ puro, castigó a Araujo en el 2-1 e hizo temblar el larguero de Szczesny y el poste izquierdo -decisiva la mano previa del polaco- en la segunda mitad. El Barça ha encajado 17 goles en 14 partidos, cuatro más que la pasada temporada. Y solo ha mantenido su portería a cero en tres encuentros. Hace un año, fueron cinco. Y el Madrid de Xabi Alonso sumó ante el Valencia el pasado sábado su séptima portería en 14 encuentros: el 50%.

Eder Sarabia y Hansi Flick, en un diálogo en la banda de Montjuïc. / Jordi Cotrina
Volver al origen
Busca Flick retornar al inicio. Y lo hace, como él mismo ha confesado, desde “una situación que no es fácil”. El Madrid se le ha escapado a cinco puntos en la Liga, el juego no llega, el alma defensiva de su grupo se ha resquebrajado y las ausencias tienen tanto peso que lastran el crecimiento del equipo. Llegado a este punto, el alemán intento volver al kilómetro cero de su idea original, aunque condicionado por la ausencia de tanta calidad. Jugadores que definen el rostro del Barça.
La vida sin Pedri durante el próximo mes y medio obliga a De Jong a asumir un rol mucho más protagonista, sobre todo en el aspecto ofensivo. «Es un jugador increíble», dijo Flick elogiando la respuesta del neerlandés, transformado ahora en una pieza capital para sostener el entramado del centro del campo junto a Fermín, el más dinámico y generoso (regaló dos asistencias ante el Elche), mientras confía en recuperar la mejor versión de un Marc Casadó prácticamente inédito estos meses.
Apenas ha disputado el 39% de los minutos posibles y eso que ha sido de los pocos que no ha pasado por la enfermería. Y en el ataque cuenta Flick con desespero los días que faltan para tener a Raphinha, el faro que inicia la presión, punto de partida real del juego de su Barça. No ha podido el alemán alinear como titulares en este curso a su tridente preferido: Lamine-Lewanwdowski-Raphinha. Ni una sola vez, pero como dijo el domingo había visto «esta semana los dos mejores entrenamientos de la temporada».
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